Pocas cosas generan tanta intriga y disputa en la vía pública como las cuestiones de la naturaleza. Una de esas situaciones es la presencia de árboles cuyos frutos invaden la ciudad, pero nadie es dueña de ellos. ¿Entonces quién lo es?
La recolección de frutas de los árboles situados en la vía pública está sujeta a distintas normativas dependiendo del sitio y del tipo de arbolado en cuestión. Sin embargo, es posible saber quién podría adueñarse de esas frutas.
¿Quién es el dueño de la fruta de los árboles de la calle?
Aunque no existe una ley estatal específica que regule esta práctica, existen ciertas reglas para garantizar un uso adecuado de los espacios públicos. En algunos casos se limita la recolección del fruto o directamente se prohíbe manipular los árboles. ¿Entonces quién es el dueño de la fruta del árbol frutal de la calle?
Para saberlo, es necesario entender qué dice la ley con una idea básica del derecho civil: los frutos pertenecen al propietario del árbol. En el caso de los árboles de la calle, la fruta no se considera de nadie en particular, sino un recurso público. En este contexto, agarrar fruta sin permiso se puede considerar una apropiación indebida o incluso una infracción administrativa, dependiendo del caso.
Más allá de las diferencias entre municipios, ciudades, provincias y países, existe un criterio común en numerosas ordenanzas: está permitido agarrar fruta caída en el suelo (salvo que esté expresamente prohibido); se prohíbe la recogida con fines comerciales sin autorización. Y por último, hay que tener en cuenta que no toda la fruta es apta para el consumo.
¿Y si el árbol frutal es de mi vecino?
Cuando un árbol está plantado en una propiedad concreta, sus frutos pertenecen al dueño del árbol, incluso si caen en tu casa o en casa ajena. Esto implica que, en términos legales, una fruta caída en tu jardín no pasa automáticamente a ser tuya, sino que sigue siendo del vecino propietario del árbol.





