Si quieres ser respetuoso con el medio ambiente, puedes empezar a practicar la xerojardinería, una práctica que se ha convertido en tendencia en el jardín debido a la facilidad de su mantenimiento y por el increíble ahorro de agua que supone aliarse con la naturaleza.
Qué es la xerojardinería y por qué todos hablan de ella
Si quieres crear un jardín único y diseñado para cuidar el medio ambiente, tienes que aprender sobre esta tendencia

La xerojardinería es la forma más sustentable de tener un jardín. Imagen: Magnific.
A todo el mundo le gusta un jardín frondoso o una pradera de césped con plantas verdes y macizos de flores llenos de color. Sin embargo, en lugares donde el agua escasea, estos espacios exteriores no resultan demasiado sostenibles. Ahí aparece la xerojardinería demostrando que es posible crear paisajes basados en la utilización racional de los recursos.
Cabe destacar que esto no significa que se tengan que diseñar jardines áridos y de aspecto desértico, ni mucho menos. La clave está en utilizar especies y soluciones decorativas que ahorren agua, sin que la belleza del patio se resienta.
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¿En qué se basa la xerojardinería?
Esta técnica de diseño en jardines está enfocada en el ahorro de agua y el bajo mantenimiento. El término proviene del griego xeros (seco) y combina la belleza del paisajismo con la sostenibilidad, utilizando plantas adaptadas al clima y a la disponibilidad de agua, tratando de elegir especies autóctonas.
Además, se trata de elegir sistemas de riego eficientes (como el riego por goteo, microaspersión o riegos profundos) y técnicas que ayudan a conservar la humedad del terreno (como las cubiertas de materiales orgánicos). También, se puede optar por las rocas, arena o gravas decorativas para crear contrastes en el jardín.
Tener un patio lleno de césped no es acorde a este tipo de jardinería. Tiene un coste elevado, necesita múltiples cuidados, y requiere una considerable cantidad de agua, así que no es sostenibile en zonas de sequía.
Plantas indicadas en xerojardinería
Las plantas recomendadas para xerojardinería comparten cualidades físicas, más allá de su capacidad de sobrevivir sin necesidad de mucho riego.
- Se caracterizan por contar con tejidos carnosos que almacenan agua.
- Suelen tener hojas pequeñas para reducir la evaporación.
- Es común que tengan raíces profundas.
- Se adaptan de forma natural a climas secos con pocas precipitaciones.
Las plantas aromáticas como lavanda o romero suelen recomendarse para este tipo de jardines, también los arbustos resistentes, las suculentas o crasas como el agave y el aloe vera. Las trepadoras resistentes al sol, como la buganvilla, jazmín de estrella, bignonia, o parra virgen. Además, las gramíneas son fundamentales ya que aportan textura y requieren pocos cuidados.