En el Mar del Norte, a pocos kilómetros de la costa británica, se encuentra el Principado de Sealand . Este no se parece en nada a Mónaco, por el contrario. Se trata, en realidad, de una vieja plataforma militar que quedó abandonada después de la Segunda Guerra Mundial y que fue ocupada por un ex militar, que la convirtió en una micronación y en un desafío para el Imperio del Reino Unido.
Ocupó una plataforma en el océano, la convirtió en su propia nación hace 60 años y desafió a un Imperio
En 1967, un exmilitar británico tomó una plataforma antiaérea abandonada en aguas internacionales. Tras décadas de resistencia, el Principado de Sealand es un fenómeno globa

Ocupó una plataforma en el océano, la convirtió en su propia nación hace 60 años y desafió a un Imperio
Roy Bates fue el que vio en la plataforma un nuevo hogar, una nueva nación. Lo hizo hace 60 años. Quizás lo sabía o tal vez no, pero lo cierto es que su acto desató un conflicto que nadie se esperaba, y que muchos tampoco creían en el resultado que tendría.
Recomendadas
El origen de un dominio en aguas internacionales
Todo comenzó en 1967. Roy Beates era un ex militar británico que conocía el Mar del Norte y que decidió navegar en bote hacia una estructura conocida como HM Fort Roughs. Esta plataforma había pertenecido a la Marina Real y su objetivo era evitar ataques aéreos en la Segunda Guerra Mundial. Una vez que se terminó el conflicto, quedó abandonada en aguas internacionales.
Justamente, este último punto era el más importante para Bates. Si estaba abandonada en aguas internacionales, entonces no es de nadie, razonó. Y junto a su esposa Joan y su hijo Michael decidieron tomar posesión de ella. No solo eso, sino que también declaró la independencia del lugar, el origen de una nación y se autoproclamó Príncipe.
Pero Bates no era ningún improvisado. Lejos estuvo de declarar la independencia y luego pedir ayuda. Por el contrario, la familia convirtió la plataforma militar en su hogar e incluso diseñó e instaló su propio sistema de energía eléctrica y de desalinización de agua.
El desafío al Imperio
Pero la Declaración de Independencia no cayó nada bien en el Imperio Británico. El Reino Unido intentó varias veces desalojar a la familia Bates de lo que consideraba suyo. A ello hubo que sumarle a los violentos temporales marinos que podían destruir la instalación.
Sin embargo, Roy Bates y su familia resistieron en la plataforma y la Justicia británica falló a favor de ellos, ya que consideró que no tenía jurisdicción sobre el lugar por estar en aguas internacionales.
El país más pequeño del mundo y su estructura de negocios
A casi 60 años de ese momento, esta ex plataforma militar llamada en la actualidad Principado de Sealand se ha hecho famoso y la familia Bates ha sabido aprovecharlo y convertirlo en una fuente de ingresos que consiste en la venta de:
- Títulos nobiliarios: Comercializan certificados oficiales que otorgan rangos de lord, lady, conde o barón de Sealand a compradores de todo el mundo.
- Souvenirs y filatelia: Emiten sus propias monedas, estampillas postales, banderas y pasaportes alegóricos para coleccionistas.
Además, el turismo es otra fuente de ingresos a través de viajes organizados por compañías que llevan en barco a curiosos que quieren conocer cómo es el país más pequeño del mundo y a sus gobernantes, que desafiaron al Imperio británico y le ganaron a pesar de ser solamente una familia.