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Salud y bienestar

Meditación y salud: por qué no siempre es fácil empezar

La meditación mejora la salud y el bienestar, pero muchas personas sienten resistencia al empezar. Descubrí por qué ocurre y cómo integrar la práctica

Editado por Jimena Díaz
diaz.jimena@grupoamerica.com.ar

La meditación es una de las prácticas más recomendadas para mejorar la salud mental y el bienestar, pero no siempre resulta sencilla. Muchas personas sienten incomodidad, frustración o inquietud al intentar quedarse quietas unos minutos. Según publica Harvard Health, esta resistencia es común y tiene causas claras: estrés acumulado, exceso de estímulos, multitarea constante o no saber cómo empezar.

La buena noticia es que la resistencia se puede entrenar, igual que cualquier hábito saludable. Cuando la mente está acelerada, detenerse puede sentirse antinatural. Si estás atravesando estrés, dolor físico, duelo o ansiedad, es normal que la meditación genere incomodidad. Pero con práctica breve y frecuente, el cerebro aprende a asociar la quietud con calma y regulación emocional.

Los beneficios para la salud y bienestar

La meditación activa una serie de respuestas fisiológicas que mejoran la salud:

  • Reduce la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
  • Disminuye hormonas del estrés que afectan el bienestar.
  • Aumenta la oxigenación cerebral.
  • Puede activar genes que favorecen la función vascular y regulan el azúcar en sangre.
  • Ayuda a desactivar genes vinculados a inflamación y problemas digestivos.

Meditar también puede ser un desafío si se realizan varias tareas a la vez y se está demasiado estimulado por una agenda ajetreada. "Si la mente está en constante actividad, hacer una pausa repentina es difícil. Es complicado dejar de lado temporalmente las cosas que normalmente ocupan un lugar prioritario en la mente", afirma el Dr. Darshan Mehta, director médico del Instituto Benson-Henry de Medicina Mente-Cuerpo, afiliado a Harvard, en el Hospital General de Massachusetts.

Cómo superar la resistencia y empezar a meditar

1. Buscá guía profesional o clases online. Un instructor puede ayudarte a sostener la práctica y a encontrar el estilo que mejor se adapte a vos.

2. Usá apps de meditación. Calm, Headspace, Insight Timer o Ten Percent Happier ofrecen meditaciones guiadas ideales para principiantes.

3. Convertí la meditación en un hábito diario. Hacerla siempre a la misma hora ayuda al cerebro a anticipar ese momento de calma.

4. Creá un espacio breve sin interrupciones. No necesitás un lugar especial: solo cinco minutos sin pantallas ni notificaciones.

5. Ajustá tu comodidad física. Si hay dolor, hambre o incomodidad, será más difícil concentrarte. Acomodá tu postura o consultá a un profesional si algo interfiere.

6. Probá distintos tipos de meditación. Mindfulness, guiada, trascendental, respiración… Si una no funciona, otra sí puede hacerlo.

7. Dejá pasar los pensamientos. No se trata de “no pensar”, sino de no engancharse. Imaginá que los pensamientos pasan como nubes.

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El estrés crónico se convirtió en uno de los problemas más comunes de la vida moderna. Investigaciones muestran que la práctica de la meditación regular modifica la respuesta celular al estrés.

La constancia transforma la salud

La meditación no se domina en un día, pero con práctica diaria se convierte en una herramienta poderosa para mejorar la salud y bienestar emocional. Si la meditación te cuesta, no significa que no sea para vos.

Este contenido no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier duda, buscá orientación médica personalizada.

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