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Historias que inspiran

Laura Horta: "Mi próxima meta es subir otro 8.000 para que los jóvenes sepan que se pueden alcanzar los sueños"

La profesora de Matemáticas que en 2022 alcanzó la cumbre del Manaslu, en el Himalaya, ahora a sus 57 años se prepara para subir el Cho Oyu, la sexta montaña más alta del mundo

Editado por Carina Scandura
scandura.carina@grupoamerica.com.ar

La historia de Laura Horta inspira a jóvenes y adultos. Sus palabras contagian entusiasmo. Y es que después de haber pasado gran parte de su vida entre la maternidad y su profesión, dos roles que aclara volvería a elegir, descubrió su pasión por el montañismo y a superar obstáculos en el camino de perseguir los sueños.

Laura es madre de tres hijos y profesora de Matemáticas, Física y Cosmografía. Fue decana de la Facultad de Educación de la Universidad Juan Agustín Maza. Hoy está a cargo del Programa de Desarrollo Institucional de esa casa de estudios y es docente del Colegio Universitario Central.

En el 2017 comenzó a hacer montañismo y lleva conquistadas más de 50 cumbres, entre ellas, la del Manaslu en 2022. Es la primera mendocina en lograr la hazaña de alcanzar la cima de esta montaña de 8.163 metros de altura sobre el nivel del mar, la octava más alta del mundo, situada en el Himalaya en la zona centro occidental de Nepal. Considerado el sexto monte más letal de los 14 “ochomiles” del mundo, lo suyo fue una gran proeza que generalmente alcanzan los hombres.

carina scandura laura horta

La periodista Carina Scandura junto a Laura Horta, quien contó su nuevo proyecto en el Himalaya.

A sus 57 años, se prepara para un nuevo gran desafío: alcanzar la cima del Cho Oyu, la montaña más alta del macizo Khumbu, en la subcordillera Mahalangur del Himalaya, ubicada en la frontera entre Nepal y la región autónoma del Tíbet, en China. Es el sexto pico más alto del mundo, 8.188 metros sobre el nivel del mar y su nombre tibetano significa “Diosa Turquesa”. Si bien es considerado uno de los cerros más accesibles, de los 14 de más de 8.000 metros, sigue siendo un objetivo difícil dentro del himalayismo.

Alcanzar la cumbre del Cho Oyu requiere de gran preparación física y técnica y de más de 30.000 dólares para la expedición.

A continuación parte de la charla que tuvimos con Laura Horta en el programa En Primera Persona, que se emite los sábados a las 7 por Radio Nihuil y a las 15 por Canal 7.

Embed - En PRIMERA PERSONA entrevistamos a LAURA HORTA

Inicio de la historia de superación: del pantalón pata de elefante al Himalaya

Cuenta Laura Horta que después de dedicarse a tiempo completo a la maternidad, a ser ama de casa, y a dar clases, a los 42 años, cuando sus hijos ya superaban los 20 años, decidió ir a un gimnasio.

- Fui a la primera clase del gimnasio con un pantalón de plush patas de elefante. No usaba las calzas todavía. Una amiga me decía: “¿Con ese pantalón vas a correr?”. Y sí. Así que empecé dando vueltas en el lago (del Parque General San Martín) con todo el sacrificio del mundo. La primera vez que subí al Cerro de la Gloria, un compañero me decía, “dale Laura, que podés, dale que podés”. Ahí me di cuenta que entrenar en equipo era muy diferente a hacerlo sola. Y ahí sí, me entusiasmé y me compré las calzas y empecé a entrenar tres veces por semana con el Team Aventura, que es mi equipo”.

- Pero antes de ir al Himalaya, ya habías subido el Aconcagua.

- Yo amaba la montaña. De chiquita me criaron en Potrerillos. Entonces hice acá el San Andrés. Fue mi primera montaña y la única que hice antes de irme al Aconcagua. Es más, había llegado con el equipo solamente al Salto de Agua, que está a 4000 metros. En un entrenamiento que había vuelto con los lentes todos torcidos porque estaba tan mareada que no sabía ni cómo bajar.

En su primera experiencia al cerro Aconcagua, relata Laura, que en general la gente la desanimaba a ir por su nula experiencia, pero su entrenador, Sergio Furlán, le pidió que continuara.

Laura Horta

Laura Horta tiene 3 hijos y empezó el gimnasio a los 42 años cuando ellos ya tenían más de 20 años.

- Cuando llegué al Aconcagua, me dice una doctora “¿cómo funciona tu presión en altura?”, y le contesté: “No sé, nunca he hecho altura". Y le dije: “Yo vine porque amo la montaña. Y quiero hacerlo hasta donde llegue, no importa la cumbre”.

Esa primera experiencia en el Techo de América la introdujo en el mundo del montañismo a otra escala. Algo que logró con la confianza que le dio su entrenador más su propio compromiso y esfuerzo.

- Estaba en un grupo de extranjeros, canadienses, checoslovacos, suizos, con tremendos equipos, que venían del Monte Elbrús, en Rusia. Ahí empecé a ver, a escuchar sobre el mundo de la montaña a otro nivel. Yo tenía todo prestado, el pantalón con duct tape, que lo había abierto con una tijera para poder ponérmelo, porque no me entraban las botas. De los 12, llegamos 5 a la cumbre. Y esa primera vez logré hacer la cumbre de Aconcagua.

-¿Y cuántas veces has ido al Aconcagua?

- Tres he ido, non stop (sin escalas). La segunda vez que lo hice, llegamos en 6 horas 15 minutos porque nos entrenamos con el equipo, con un un programa que era hacer montaña en forma rápida, veloz, subir y bajar en el día sin acampar. Entonces, a partir de ahí ya empecé a hacer el cerro El Plata. Y para mí era la solución perfecta ir en el día, porque no tenía que irme de mi casa 3 o 4 días. Entonces lo empecé a hacer de noche, subía y hacía cumbre y a las 7 de la tarde estaba en casa. Fue la forma perfecta de hacer montaña.

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Laura Horta fue distinguida en la Legislatura por su ascenso en el Himalaya en el 2022.

Preparación en tiempo récord para el Manaslu

El 28 de septiembre de 2022, a las 11.45 hora de Nepal y 3 de la madrugada en Argentina, Laura Horta pisó la cumbre del Manaslu, a 8.163 metros de altura sobre el nivel del mar, la octava montaña más alta del mundo y una de la que más víctimas se ha cobrado.

Logró la cima tras soportar días de avalanchas y temperaturas superiores a los 40 grados bajo cero.

- ¿Cuándo tomaste la decisión de ir al Manaslu, en el Himalaya?

- Había ido a la base del Everest y un sherpa me dijo que me veía muy fuerte, que si no quería hacer un 8000. Pensé que en un año podría entrenar, pero el sherpa me dijo que volviera en 3 meses.

Para Laura encarar un desafío no solo deportivo, sino de vida o muerte, la puso ante ante decisiones difíciles. Lo primero que hizo fue hablar con el rector de la Maza para ver si podía ausentarse un mes y medio de su trabajo. Sabía que tenía la preparación física pero no técnica.

- Había que usar un arnés por primera vez y herramientas de escalada. Cuando el rector me dijo que podía faltar me dediqué a ver cómo iba a prepararme.

- ¿Cómo le comunicaste a tus hijos que ibas a emprender tremenda travesía, que te ibas a ausentar más de un mes y en una expedición tan riesgosa?

- A mis hijos los cité en la Barraca, en un desayuno, para hablar con ellos y decirles que había decidido esto sin consultarle a nadie (se emociona). Y eso fue un paso muy grande para mí. Me costó después porque no te perdonan tan fácil que tomes decisiones sin consultar. También fue difícil en el colegio (CUC). Tuve que faltar, así que tuve que pagar las consecuencias en el universitario.

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Laura Horta con la bandera argentina en el ascenso a la cumbre de la Manaslu, en el Himalaya.

Sus entrenadores Gonzalo Dell Angola y Sergio Furlán, la prepararon física y técnicamente en tiempo récord.

- Me hubieras visto en el Cerro de la Gloria. Por primera vez vi una carpa en el piso para ver cuál era la cuerda, que era un mosquetón, todo eso tres meses antes de irme. Y al mismo tiempo empezar a juntar el dinero porque hacían falta 25.000 dólares. Era muchísimo.

El camino para entrenarse en tiempo récord fue tan duro como juntar el dinero, entre sponsors y ciudadanos que aportaron para que pudiera viajar y contratar lo mínimo indispensable en Nepal.

- Juntar el dinero de a 1.000, 5.000, 10.000 pesos fue un camino difícil porque como decana de la Facultad de Educación nunca había estado acostumbrada a pedir dinero. Ahí me enfrentaba a empresarios con mi carpeta y les decía: “Quiero irme a la montaña, subir lo más alto que se pueda con la educación y la bandera argentina aunque no pueda lograr el ocho mil. Mis hijos estaban preocupados porque la madre había hecho un Instagram para pedir dinero. Les daba vergüenza. Ese fue un camino donde tuve muchas piedras”.

“En el Manaslu aprendí a poner la mente en blanco y volví siendo otra persona”

- ¿Cuántas veces sentiste que no ibas a poder con el Manaslu?

- Cuando llegué al campamento base dije: “Me equivoqué”. Me llevó el entusiasmo, la ilusión, las ganas, porque veía los arneses de todos los escaladores. Tenían como 30 herramientas cada uno. Yo había aprendido tres en el Cerro de la Gloria. La de subir, la de bajar y la de mantenerme con vida con una cuerda. Eran mis tres herramientas que yo llevaba muy feliz.

Laura habla rápido y en su mirada van pasando las imágenes de los días en el Manaslu. Las avalanchas y las muertes de deportistas delante suyo.Y la nula solidaridad de los pocos argentinos que buscaban hacer cumbre como ella.

- De los 25 argentinos creo que 3 o 4 fueron amables. El resto había dicho, “¿qué hace esta minita acá?, se hace la heroína".

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Objetivo cumplido en la cumbre del Manaslu.

Llevaba 30 días fuera de su casa y los momentos posteriores fueron cruciales

- A veces pensaba que lo único que quería era volverme a mi casa, estar calentita en mi cama, ver a mis hijos y tener una ducha caliente. Entonces traté de que la cabeza no me jugara en contra. Aprendí a poner la mente en blanco, herramientas que nunca me hubiera imaginado que tenía dentro mío”.

Laura había dejado cartas escritas a sus hijos, a su madre y a su marido, ante cualquier eventualidad.

- Nunca me imaginé no volver con vida”, afirma con lágrimas en los ojos.

- ¿Cómo fue lograr la cumbre?

- El momento de la cumbre fue muy diferente a lo que habíamos pensado, porque yo me aferraba, como profesora de matemática, a mi esquema. Del Campamento 2 íbamos a subir al Campamento 3, esa era la estrategia. Íbamos a dormir, descansar en el Campamento 3, y partíamos al Campamento 4, donde se hacía un pequeño descanso, ahí sí no se puede esperar porque es la zona de la muerte, donde mientras más tiempo pasás, más te venís abajo físicamente, no es un lugar para quedarse, sino para descansar solamente y de ahí tirábamos cumbres. Pero llegamos al Campamento 3 y todo cambió. Y mi sherpa me dice que tenemos que salir porque cambió el tiempo y había que salir en dos horas. Y ahí fue una combinación de incertidumbres, ya no había certeza ni siquiera del plan estratégico que teníamos que llevar, no había tiempo de descansar, ni de comer, ni de dormir, ni de aclimatar. Ahí me pusieron el oxígeno y dije, “¿por qué oxígeno si yo no quiero?” me dijeron, que era porque había que ir rápido. Así que empezamos a subir, ya quería cumbre, estaba fascinada”

Sin embargo, tuvo que esperar una noche para lograr la cumbre por una gran tormenta de nieve.

- En una carpa de 7 personas, quizás 6, éramos 16 personas, todos arriba unos del otro. Fue una noche de terror. Se sentían gritos desde afuera, gente que gritaba, los que no habían podido estar en la carpa. Yo había entrenado esa experiencia. Una noche mi entrenador, Sergio Furlán, me dijo: “quiero que te vayas a Vallecitos que hay mal tiempo, y te instales con una carpa sola y entrenes las sensaciones””.

Así pasó una noche en una carpa para 6 personas con otros 16 montañistas, con 40 grados bajo cero afuera y viviendo en lo que se conoce como la “zona de la muerte”.

- Mi hijo me había dicho, “mami, que el viento te sople hasta la cumbre”, y es como que en un momento tuve toda la gente diciéndome: “vos podés”. Entonces le dije a mi Sherpa, “quiero ir arriba”.Y me dijo enojado: “ bueno”, como diciendo ´caprichosa´. Me faltaban siete horas para lograr esos 500 metros.Y cuando ya me dice el sherpa, “one hour summit Laura”.Y ahí sí, empecé a mirarla. Me la comía, me la comía a la cumbre (relata entusiasmada). Cuando bajé, sentí que ya no era la misma Laura. Bajé transformada, bajé de la cumbre en perfecto estado”.

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Laura Horta jamás bajó los brazos a pesar de haberse encontrado con muchas dificultades a la hora de emprender sus viajes.

Camino a un nuevo desafío: “Creer en uno mismo”

- Aprendí de la montaña que está llena de incertidumbre y de desafíos.

- Entonces, ¿cuál es tu próxima meta?

- Ahora me jubilo como profesora del Colegio Universitario Central. Voy a tener más tiempo. Mi próxima meta es hacer un 8.000 pero sin oxígeno.. Y como no es muy común que una mujer que no hacía tanta montaña haya logrado un 8.000, quiero ver si tengo la posibilidad nuevamente, pero hay que buscar un sponsor más grande.

Ascender al Cho Oyu se puede hacer en abril o en septiembre. Por lo que la próxima travesía de Laura dependerá del o los sponsors que se sumen a apoyarla, ya que no es solo un desafío personal, sino llevar un mensaje de superación, sobre todo para las generaciones más jóvenes.

Para este viaje es necesario reunir 30.000 dólares: 25.000 para la expedición, y el resto para pasajes, víveres y hospedajes. Esta travesía es un poco más costosas que la anterior porque la compañía nepalí que la asista deberá trasladarse a China 40 o 50 días para la aclimatación antes del ascenso.

- Me encantaría lograrlo sin oxígeno, por una cuestión de seguridad más que nada. Creo que solamente los que han estado en un 8.000 pueden saber lo que es un logro o no de conseguir una cumbre.

Antes de eso, Laura espera terminar su libro sobre su experiencia en el Manaslu. Y continuar su tarea filantrópica en la Universidad Maza y sus charlas motivacionales.

- Quiero hacer llegar a los jóvenes esta voz de que no hay que detenerse, que hay que tratar de ir por los sueños que cada uno tenga, y sobre todo, creer en uno mismo.Yo no tenía posibilidades de cumbre, no tenía el dinero, no tenía la preparación técnica, quizá física, no tenía las herramientas ni nada. Sin embargo, pude encontrar la forma de seguir adelante con el desafío que tuve, que era lograr ir por esa cumbre y todo se dio, porque la convicción no me dejó desistir, a pesar de tantas negativas que tenía y tantos obstáculos. Quiero transmitir a los jóvenes este camino de convicción, de trabajo, de responsabilidad, de perseverancia, de no bajar los brazos, que quizá a veces no logremos el objetivo, pero sí está bueno no quedarnos con las dudas de que no lo intentamos.Ojalá pueda conseguir ese sponsor que se interese en la posibilidad de que yo pueda lograr un 8.000 más.

Para conocer los desafíos, acciones y charlas motivacionales de Laura Horta se la puede seguir en su Instagram @laurahortap8.

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