La denominada "Misa Ricotera" ha sido, durante más de tres décadas, el fenómeno cultural y sociológico más imponente de la música argentina. Una marea humana inigualable que transformaba cada presentación en un rito de comunión, fervor y contracultura. Sin embargo, ese mismo magnetismo popular acarreó desde sus inicios una sombra persistente: un historial de descontrol, violencia institucional, fallas operativas y negligencias organizativas que terminaron tiñendo de luto la epopeya de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y, posteriormente, la trayectoria solista de Carlos Alberto "El Indio" Solari.
Las tragedias que mancharon la historia de Los Redondos y del Indio Solari
Un repaso cronológico por el lado más oscuro del fenómeno masivo del rock nacional. Desde la violencia institucional en los 90 hasta el colapso masivo en Olavarría que se cobró dos vidas por asfixia.

Skay y el Indio Solari, los líderes de Los Redondos
La muerte no fue un elemento ajeno a este circuito masivo; por el contrario, se convirtió en una desafortunada constante que fue mutando de formas pero repitiéndose en el fondo. Lo que comenzó en los años noventa como un emergente de la brutalidad policial en el circuito cerrado de la Capital Federal, terminó derivando en accidentes ferroviarios, incidentes con armas blancas y, finalmente, en tragedias masivas causadas por el hacinamiento y el desborde absoluto de predios en el interior del país.
El caso Walter Bulacio: El quiebre fundacional de 1991
El 19 de abril de 1991 quedó marcado a fuego como el inicio de la pérdida de la inocencia para el rock nacional. Aquella noche, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se presentaban en el emblemático estadio Obras Sanitarias, en el barrio porteño de Núñez. En las inmediaciones, una violenta razzia de la Policía Federal culminó con la detención arbitraria de decenas de jóvenes.
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Entre los detenidos se encontraba Walter Bulacio, un estudiante de 17 años que había viajado para formar parte del ritual musical. Bulacio fue trasladado a la comisaría 35ª, donde fue salvajemente golpeado por el personal policial. Tras pasar días en estado crítico debido a los traumatismos sufridos bajo custodia, el joven falleció el 26 de abril. Este crimen expuso el accionar represivo remanente de las fuerzas de seguridad en plena democracia y transformó los conciertos de la banda en un territorio de alta tensión institucional y civil.
La migración obligada y el peligro latente sobre las vías
Intentando escapar del clima enrarecido de Obras Sanitarias, los líderes de la banda optaron por trasladar sus espectáculos al Estadio de Huracán, buscando mayor capacidad y seguridad. La estrategia fracasó: en 1994, tras un concierto masivo en Parque Patricios, los choques entre la masa de seguidores y las fuerzas policiales dejaron un saldo de 28 personas heridas y más de 60 detenidos. Ante la inviabilidad de garantizar la seguridad en territorio porteño, las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires cerraron las puertas a la banda, forzando una temprana migración hacia el interior del país.
El traslado de las "Misas" a las provincias dio origen a las primeras grandes peregrinaciones, pero también trasladó el peligro a los sistemas de transporte masivos:
- Tragedia en Córdoba (1995): Un joven de 22 años llamado Javier Lencina perdió la vida en Villa María al caer al vacío desde un vagón de tren en movimiento mientras viajaba colgado junto a una multitud de fanáticos.
- Violencia en el tren a Mar del Plata (1999): Un joven sufrió graves traumatismos al ser arrojado desde una formación ferroviaria en marcha por disputas internas entre grupos de seguidores. Horas antes de ese mismo espectáculo, otro fanático resultó baleado en pleno trayecto debido a un violento enfrentamiento armado entre facciones antagónicas.
Violencia interna: Armas blancas en River y el último show en Córdoba
El cambio de siglo demostró que la violencia ya no provenía únicamente del exterior o del abuso policial, sino de las grietas de convivencia dentro de la misma multitud. El sábado 15 de abril de 2000, durante una de las históricas presentaciones de la banda en el Estadio Monumental de River Plate, se desataron peleas con armas blancas en medio del campo de juego. Jorge "Pelé" Ríos recibió múltiples puñadas en el pecho y, tras agonizar durante nueve días, falleció en un centro de salud.
El último eslabón trágico antes de la disolución definitiva del grupo ocurrió en agosto de 2001, en el Estadio Olímpico de Córdoba (Chateau Carreras). Allí, un fanático identificado como Jorge Filipi perdió la vida de forma instantánea tras perder el equilibrio y caer desde una de las plateas altas hacia la zona del estacionamiento. Poco tiempo después, las diferencias internas decretaron el final de la mítica banda, pero la inercia del peligro no se detendría.
Olavarría 2017: El colapso definitivo en "La Colmena"
La disolución de Los Redondos no apaciguó el fervor; la etapa solista del cantante junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado agigantó el mito hasta niveles logísticamente inmanejables. El punto de quiebre definitivo y terminal ocurrió el sábado 11 de marzo de 2017 en el predio rural "La Colmena", en la ciudad bonaerense de Olavarría.
El lugar contaba con una habilitación municipal estricta para albergar a 155.000 personas. Sin embargo, la desorganización, la venta descontrolada de entradas y la falta de controles en los accesos permitieron el ingreso de una masa humana calculada judicialmente entre las 250.000 y 300.000 personas. El predio se convirtió en una trampa mortal de barro y presión humana.
A las pocas canciones de iniciado el show, el propio Indio Solari debió interrumpir la música en reiteradas oportunidades al constatar desde el escenario el aplastamiento de las primeras filas. "Hay gente desmayada, ¡vayan para atrás!", exclamaba el cantante, visiblemente alterado por lo que veía. Pese a las interrupciones, el colapso ya se había cobrado sus víctimas.
La noche terminó con el trágico fallecimiento de dos personas:
- Javier León, de 42 años, oriundo de Los Polvorines, quien asistía al evento junto a su esposa y su hijo adolescente.
- Juan Francisco Bulacio, de 36 años, residente de la localidad de Garín.
En una macabra e irónica jugada del destino, la última víctima fatal de la carrera presencial del Indio compartía el mismo apellido que el joven cuya muerte había inaugurado el historial de sangre veintiséis años atrás, aunque no poseían ningún lazo de parentesco directo.
Los peritajes médicos posteriores determinaron que ambos hombres fallecieron por asfixia debido al aplastamiento provocado por las sucesivas e incontrolables avalanchas de la multitud. El recital de Olavarría significó el final abrupto de las presentaciones en vivo y presenciales del Indio Solari, dejando flotando en la historia del rock nacional una pregunta dolorosa sobre los límites de la pasión popular y la responsabilidad organizativa.