Mientras Mendoza comienza a transitar el calendario que desemboca en una nueva Vendimia, una prenda milenaria vuelve a ocupar el centro de la escena. No se trata de un objeto cualquiera ni de un gesto meramente estético. El Gobierno provincial lanzó el concurso Poncho de la Vendimia – 90 Años, una convocatoria que invita a artesanos y diseñadores mendocinos a pensar, desde la trama y el telar, una de las celebraciones populares más antiguas del país.
Lanzaron un concurso de ponchos para celebrar los 90 años de la Vendimia y que las reinas puedan usarlos
La Provincia lanzó un concurso con dos categorías, premios adquisición y la posibilidad de que los ponchos sean lucidos por la reina de la Vendimia 2026
El certamen, impulsado por la Subsecretaría de Cultura a través de la Dirección de Industrias Creativas, se inscribe en el marco del 90° aniversario de la Fiesta Nacional de la Vendimia y propone un cruce poco habitual entre tradición textil e innovación contemporánea, memoria e imaginación, pasado originario y presente creativo.
El resultado buscado es doble: rescatar la identidad del poncho cuyano y, al mismo tiempo, proyectarlo hacia nuevas narrativas vinculadas a la Vendimia.
“Esta es una acción que va en ese sentido, junto a otras que también tenemos para celebrar los 90 años de la Vendimia”, explicó Sebastián Ladrón de Guevara, director de Industrias Creativas de Mendoza. “La idea principal es pensar estrategias que refuercen a la Fiesta Nacional de la Vendimia como una de las más antiguas del país”, completó en diálogo con Diario UNO.
Y no fue casual la elección de la prenda. En el universo de la cultura popular argentina, el poncho ocupa un lugar privilegiado como abrigo, pero también como identidad regional, cultura y comunidad, pieza ceremonial y cotidiana a la vez.
El origen del poncho como puente para celebrar la Vendimia
En Cuyo, y particularmente en Mendoza, el poncho tiene una historia que se remonta a los pueblos originarios y se enlaza con episodios fundacionales de la Nación.
“Así como las distintas regiones del país tienen el suyo, con características bien marcadas, la región de Cuyo también tiene su poncho tradicional”, señaló Ladrón de Guevara. “Y en este marco de los 90 años de la Vendimia quisimos tomar una pieza icónica como es el poncho y lo que significa originalmente”.
Ese origen no es decorativo. El poncho cuyano -de tonos marrones claros y terrosos, con guardas austeras- está ligado a una historia que combina leyenda, política y religiosidad. Según los relatos históricos fue el cacique cuyano Ñacuñán quien entregó a José de San Martín el llamado “Poncho de la Luz”, una prenda que terminó convirtiéndose en emblema de la región.
De ahí que el concurso que lanzó la Subsecretaría de Cultura de la provincia se distinga en dos líneas: la tradicional y la contemporánea. Habrá premios adquisición para ambas propuestas de diseño.
“La línea tradicional apunta a la conformación originaria que tienen los ponchos: los colores, el porsure del poncho cuyano o mendocino, su origen histórico que tiene que ver con el cacique Ñacuñán”, detalló el funcionario. “Por eso esos colores marrones bien claritos, que hoy siguen identificando a esta prenda”, completó.
Dos líneas de un diseño que habla de Vendimia
Así las cosas, el concurso Poncho de la Vendimia-90 Años está dirigido a artesanos y diseñadores mayores de 18 años, residentes en Mendoza, que pueden participar de manera individual o grupal. La propuesta se organiza en dos categorías claramente diferenciadas, que reflejan el espíritu del certamen.
Por un lado, la Categoría A – Línea Tradicional de Poncho Mendocino, destinada a obras que respeten las técnicas ancestrales, los materiales naturales -como lana de oveja o de llama-, los teñidos naturales y la estructura clásica del poncho regional.
Se trata de una línea que busca fidelidad histórica, calidad técnica y una conexión explícita con la identidad cuyana, aunque con la posibilidad de incorporar guiños a la Vendimia desde el lenguaje simbólico.
Por otro lado, la Categoría B – Línea de Diseño Contemporáneo abre el juego a la experimentación. Aquí, los participantes pueden innovar en materiales, morfologías y técnicas, siempre que la propuesta conserve como eje conceptual la iconografía, los colores o la narrativa de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
“Desde Industrias Creativas trabajamos con muchos diseñadores jóvenes que tiene la provincia, muy creativos en torno al universo de la indumentaria”, explicó el director. Y agregó: “Entonces el concurso propone dos líneas: una tradicional y otra contemporánea, más libre, donde se juega y se muestra la creatividad”.
La reina de la Vendimia 2026 podría usar los ponchos del concurso
En ambos casos, el requisito central es que el poncho “hable” de la Vendimia. Que la celebre, la interprete, la traduzca en tramas, color o textura. “Lo importante es que esté enmarcado en los 90 años de la fiesta y que esos ponchos de alguna manera reflejen la Vendimia”, resumió.
El concurso otorgará un total de $5.000.000 en premios, distribuidos de manera equitativa entre ambas categorías. Cada una contará con un primer premio adquisición de $1.500.000 y un segundo premio de $1.000.000. El carácter de “premio adquisición” no es un detalle menor: las obras ganadoras pasarán a formar parte del patrimonio cultural de la provincia.
“Son cuatro los premios en total, dos para la línea tradicional y dos para la contemporánea, primero y segundo puesto”, detalló Sebastián Ladrón de Guevara. Y anticipó que el destino de esos ponchos no se limita a una vitrina institucional. Una de las ideas que impulsa el concurso es que las piezas ganadoras puedan tener circulación pública y simbólica.
“Una de las ideas originales es adquirirlos y mostrarlos en público”, dijo el funcionario. “Y, en el caso de que la funcionalidad lo permita -eso lo va a determinar el jurado-, poder incorporarlos como parte de la vestimenta que luce la reina de la Vendimia”, anunció.
La posibilidad de que la reina y la virreina nacionales de la Vendimia 2026 luzcan los ponchos seleccionados agrega una capa de sentido: la prenda deja de ser solo objeto artístico para convertirse en símbolo vivo, en imagen contemporánea de la fiesta máxima de los mendocinos.
Los ganadores se revelarán en el Paseo Federal de la Vendimia
“Con esto se busca difundir tanto la hechura tradicional como la hechura contemporánea de una prenda tan icónica para Mendoza y para el país”, afirmó Ladrón de Guevara. “Tenemos muchas expectativas de que el poncho se transforme en un hábito más que puedan lucir todos los años las reinas de aquí en más”, deseó.
La convocatoria a crear ponchos abrió este miércoles 21 de enero. La recepción de las obras será presencial y tendrá una única fecha: el lunes 16 de febrero, de 9 a 14, en la sede de la Subsecretaría de Cultura, ubicada en Gutiérrez y España de la Ciudad de Mendoza. Cada prenda deberá presentarse acompañada por una ficha técnica impresa, en sobre cerrado, con información sobre técnica, materiales, dimensiones y concepto.
Los ganadores se darán a conocer en el marco del Paseo Federal, que se realizará en Lavalle la semana del 23 al 25 de febrero, siendo uno de los espacios más representativos del calendario vendimial.
El jurado estará integrado por especialistas en artes textiles y referentes de la Vendimia: Ina Cordi, Silvia Garguir, Alejandra Gamboa y el propio Sebastián Ladrón de Guevara, quien ejercerá la presidencia. El fallo será inapelable y se evaluará la calidad técnica, la originalidad, la fidelidad histórica -en la línea tradicional- y la relación conceptual con los 90 años de la fiesta.
Tradición y futuro del poncho, en tiempos de Vendimia
Más allá de los premios y el cronograma, el concurso pone en juego una discusión más amplia sobre identidad, patrimonio y creatividad. En tiempos de globalización estética y producción seriada, volver al telar, a la lana y al teñido natural implica también una toma de posición cultural que merece ser celebrada en épocas de Vendimia.
“El mapeo que hicimos de las industrias creativas nos dijo que uno de los sectores que más define a Mendoza es el diseño”, destacó Ladrón de Guevara. “Por eso incorporamos la línea contemporánea, sin perder de vista lo identitario”, subrayó.
En ese cruce, el poncho funciona como puente. Como una prenda que viene del pasado y todavía tiene cosas para decir. “Al menos en el marco de los 90 años de la Vendimia, creo que nos permite jugar con estas estrategias y vincular siempre lo identitario con lo creativo en torno a nuestra fiesta mayor”, concluyó el director de Industrias Creativas de la provincia.
A 90 años de su primera celebración oficial, la Vendimia vuelve a pensarse desde los detalles. Desde una trama que abriga, una historia que se hereda y un diseño que mira el futuro. Y en ese gesto, el poncho mendocino vuelve a desplegarse, no solo como abrigo, sino como relato y como tradición en constante evolución.










