El acoso en redes sociales no es ajeno al universo vendimial. En tiempos donde la visibilidad digital es casi una condición para competir, las candidatas, reinas y virreinas de la Vendimia transitan sus mandatos bajo una exposición constante, muchas veces sin herramientas suficientes para enfrentar la violencia simbólica que circula en plataformas y comentarios anónimos.
La situación volvió a quedar en primer plano tras la renuncia de Rosario Cabello, virreina de la Vendimia 2026 de Malargüe, quien a solo cuatro días de haber sido electa por voto popular decidió abdicar a su cargo. En la carta presentada al municipio, la joven de 19 años expresó haberse visto profundamente afectada en lo emocional por la intervención de “una persona externa al ámbito municipal” y aseguró haber recibido amenazas.
Su caso no solo sacudió al departamento sureño sino que encendió una alarma más amplia: ¿qué costo emocional están pagando las jóvenes que representan una de las tradiciones más arraigadas de Mendoza como es la Vendimia?
Acoso, bullying y hostigamiento en redes sociales atraviesan cada año con mayor fuerza a las reinas y virreinas de la Vendimia, fiesta máxima de los mendocinos que está transitando su 90° edición. Basta recordar los agravios y las burlas que recibió la paceña Ana Laura Verde apenas horas después de ser coronada reina nacional en 2023. La tildaron de "reina de Burger King" y de "gnomo".
En este sentido, lo que pasó hace unos días en Malargüe reavivó el debate sobre la exposición virtual, la contención institucional y la salud emocional de jóvenes que, muchas veces, recién salen del secundario.
La otra cara de la Vendimia y el precio que pagan las reinas
“Es la primera vez que una soberana departamental renuncia a su mandato en Malargüe”, reconoció Juan José Narambuena, secretario de Desarrollo Humano del municipio. Según explicó a Diario UNO, hasta ahora no hubo una denuncia formal sino únicamente la presentación de la renuncia de la virreina ante el intendente Celso Jaque.
“Rosario es una chica muy humilde y estaba muy compungida cuando nos anunció su decisión, acompañada por su mamá. Se vio muy afectada por lo que se decía de ella en redes sociales y nos manifestó que incluso recibió amenazas”, detalló el funcionario.
Narambuena fue enfático al descartar irregularidades en el proceso electoral: el sistema de voto electrónico, con respaldo en ticket y control de escribanía, se realizó ante los padres de las cuatro candidatas. En esa elección, Priscila Arroyo obtuvo 110 votos y se quedó con la corona de reina, Rosario Cabello 83, y las otras dos candidatas empataron con 22 votos cada una.
Tras la renuncia, y sin mediar desempate, las jóvenes acordaron de común acuerdo -con padres presentes en un cónclave en la municipalidad - que María de los Ángeles Ferreyra asumiera como nueva virreina departamental.
Acoso en las redes sociales: "Nos atacaron a todas"
Lejos de cerrar el conflicto, la sucesión dejó expuesta la carga emocional que atraviesan las reinas. La propia María de los Ángeles Ferreyra habló públicamente del impacto de los comentarios en redes sociales.
“Leemos y no contestamos pero igual te afectan. Nos atacaron a todas”, dijo ante medios locales, aludiendo seguramente a mensajes denigrantes, emojis de doble sentido y debates centrados en los rasgos físicos más que en los proyectos o trayectorias personales que se puede ver sobre todo en Facebook.
En su reflexión, la virreina de la Vendimia de Malargüe puso el foco en una tensión cada vez más visible: las redes como herramienta indispensable para darse a conocer y, al mismo tiempo, como un espacio donde el hostigamiento y el bullying digital pueden volverse cotidianos.
Buena parte de las candidatas departamentales acaba de egresar del secundario. Son adolescentes o jóvenes adultas que crecieron en un entorno donde el vínculo virtual muchas veces reemplaza al contacto cara a cara. Sin embargo, lejos de la caricatura de la “generación de cristal”, son ellas quienes hoy sostienen una tradición histórica como es la Vendimia, atravesadas por las fortalezas y fragilidades propias de la época.
Hijas, sobrinas o nietas de reinas de mandato cumplido, motivadas por sueños familiares o por no romper una tradición, muchas ingresan a un escenario donde la exposición es inmediata y la violencia simbólica está casi naturalizada.
Falta de contención y el rol de las comisiones de reinas
Para Eliana Bertani, Virreina nacional de la Vendimia 2006 y presidenta de la Covinave (Comisión de Virreinas Nacionales de la Vendimia), el caso de Malargüe deja en evidencia una carencia estructural.
“Las chicas a veces nos piden ayuda, por eso es importante que cada municipio tenga su comisión de reinas. Malargüe no la tiene”, reveló. Desde Covinave, explicó, trabajan en los departamentos brindando acompañamiento, experiencia y contención emocional.
“Las redes sociales son un mal necesario. Hoy son la mejor plataforma para darse a conocer pero también implican exposición. Si hay bullying o acoso, eso debe denunciarse. Es un delito y como sociedad tenemos que tomar conciencia”, consideró con referencia a los dichos de Rosario Cabello al momento de argumentar su renuncia al cetro vendimial.
Capacitación y acompañamiento emocional: el rol de la Covinave
Dentro del trabajo de contención que se intenta desplegar hacia las reinas y virreinas, la Covinave cumple un rol clave, especialmente en aquellos departamentos que no cuentan con comisión propia, como ocurre en Malargüe.
En ese marco, Martina Mercol, Virreina Nacional de la Vendimia 2019 y psicóloga, brinda durante el año charlas y capacitaciones destinadas a candidatas, reinas y virreinas, orientadas al fortalecimiento emocional y a la construcción de herramientas para afrontar la exposición pública y el impacto de las redes sociales.
Desde la comisión de virreinas, el objetivo es acompañar a las jóvenes para que puedan atravesar el proceso vendimial sin padecerlo, entendiendo que hoy la presencia en redes es indispensable para darse a conocer pero también implica una alta vulnerabilidad frente al bullying digital, el hostigamiento y las críticas constantes.
El trabajo de la Covinave apunta, así, a generar espacios de escucha, reflexión y formación, en un contexto donde muchas de las candidatas son adolescentes que recién egresan de la escuela secundaria y no siempre cuentan con recursos personales ni institucionales para enfrentar este tipo de violencia simbólica.
“Las redes sociales son una carnicería”
Con casi cuatro décadas de reinado cumplidas, Sandra Martelossi, Reina Nacional de la Vendimia 1987 y referente de la Corenave (Comisión de Reinas Nacionales de la Vendimia), fue contundente en diálogo con este medio: “Las redes sociales son una carnicería. La gente opina lo que se le antoja con una crueldad que no llego a entender”, manifestó con alusión a los "haters".
Martelossi advirtió que la falta de contención institucional puede desalentar a futuras candidaturas. “Si las chicas la pasan mal, cada vez menos van a querer presentarse. En Malargüe no hay comisión de reinas y eso es un problema. Desde los municipios debería haber más apoyo para evitar o prevenir situaciones como la renuncia de Rosario, pero igual la responsabilidad es de todos: familia, instituciones y sociedad”.
Remarcó la necesidad de brindar herramientas concretas para que las jóvenes no queden paralizadas frente a la violencia digital, tanto en este contexto de Vendimia como en cualquier otro ámbito de la vida que se desarrollen.
“Las redes son necesarias, pero hay que saber con qué estás jugando. Educar, contener y fortalecer la autoestima desde edades tempranas es clave para que puedan reconocer la violencia digital y no naturalizarla”, afirmó.
La reina de mandato cumplido, que hace 39 años representó a San Carlos, consideró indispensable que este acompañamiento no solo surja desde los municipios sino también desde las escuelas, entendiendo que el acoso virtual (grooming) ataca sobre todo a las infancias y adolescencias.
Vendimia, tradición y un desafío urgente
El caso de Rosario Cabello dejó al descubierto una tensión que atraviesa a toda la Vendimia contemporánea: cómo sostener una tradición identitaria sin que el costo emocional recaiga sobre jóvenes expuestas a la violencia digital.
Será por ello que en varios departamentos se incluye al menos una charla o capacitación en el manejo de redes sociales dentro del calendario de actividades oficiales de las candidatas a reina de la Vendimia.
Así como ya es habitual que las reinas difundan lo que hacen durante el año a través de las plataformas, mostrando el detrás de escena de los eventos vendimiales o simplemente ofreciéndose al diálogo abierto con sus seguidores.
“Esto que pasó nos hace reflexionar que en algo estamos fallando como sociedad”, asumió Juan José Narambuena, el funcionario malargüino, con referencia a la violencia simbólica que ejercen los usuarios de las redes contra las reinas.
Una reflexión que hoy resuena más allá de Malargüe y que interpela a municipios, comisiones, familias y al conjunto de la comunidad mendocina, en un tiempo donde la corona ya no solo se lleva en la cabeza sino también en la virtualidad.










