Era una mañana de invierno cuando el tranvía número 105 salió desde Temperley con destino a Constitución cuyos pasajeros eran obreros. Minutos después la tragedia los alcanzaría en el río Riachuelo tras precipitarse por un puente. Un accidente que sin duda marcó un antes y un después para Buenos Aires.
La tragedia del Riachuelo: un tren que cayó al río, niebla, muertos y un misterio que marcó a Buenos Aires
El tren obrero que viajaba completo debía dirigirse hacia la Capital y partió a buscar su rumbo cerca de las 5 de la mañana del sábado 12 de julio del año 1930. Trabajadores del sur del Gran Buenos Aires y de la zona industrial de Barracas y Avellaneda se subieron al tranvía sin saber que la tragedia los alcanzaría minutos más tarde.
Perteneciente a la Compañía de Tranvías Eléctricos del Sur, de modelo Brill 21E y fabricado en Estados Unidos, el tren tenía capacidad para 36 pasajeros sentados y 22 parados de los cuales muchos murieron, incluidos sus conductores que llevaban poco tiempo trabajando en frente de la unidad.
Una niebla, llovizna y un frío invernal en Buenos Aires alcanzó al tren de obreros que iban rumbo a fábricas, frigoríficos y talleres. 6:23 marcó el reloj la tragedia que dejaría más de 50 muertos.
El tranvía de la línea 105, identificado como interno 75, avanzaba hacia Plaza Constitución cuando ingresó al Puente Bosch, sobre el Riachuelo. El puente estaba levantado para permitir el paso de una embarcación y el vehículo, pero sin poder detenerse a tiempo, cayó al agua.
Algunos pasajeros que viajaban en los estribos lograron arrojarse antes de que la unidad se desplomara. Otros quedaron atrapados dentro del vehículo, bajo las aguas oscuras del río.
La falla en el puente Bosh: una trampa mortal hacia el río
El accidente no fue simplemente que el tren cayó al río y murieron obreros. Todo fue una falla. El Puente Bosch, inaugurado en 1908, era una estructura que se levantaba y conectaba Avellaneda con la Ciudad de Buenos Aires y permitía el paso sobre el Riachuelo.
Aquella mañana, el tramo central estaba levantado para que cruzara una lancha petrolera. Como indicaban los protocolos, se activaron las señales: luz roja y alarma sonora. Pero entre la niebla, la velocidad y la falla mecánica, el tranvía tristemente siguió su marcha.
El sistema de frenos del tren fue el problema. La manivela se habría trabado por desgaste, lo que impidió reducir la velocidad del tren a tiempo. Sin embargo, no hubo condenas penales ni personas presas por la tragedia, ya que el accidente se vio opacado por el drama social detrás de cada víctima y por el golpe de 1930 luego de que Félix Uriburu derrocara a Hipólito Yrigoyen en el primer golpe militar.






