Según sus autores, se trata del estudio "más completo" realizado hasta ahora sobre la materia.
Los datos, de 2019, provienen de 54 países, tanto ricos como pobres, y contemplan la venta de alimentos al por menor, los restaurantes y los hogares.
El informe se basa en una modelización a escala mundial y concluye que, en total, cada año se desperdician 931 millones de toneladas, sin incluir las partes no comestibles, como los huesos y las cáscaras.
Además, demuestra que el fenómeno afecta a todos los países, independientemente de su nivel de ingresos.
En tanto, la ONU estima que casi 700 millones de personas en el mundo padecen hambre y que 3.000 millones no tienen acceso a una alimentación sana, en una población mundial de unas 7.800 millones de personas.
"Hasta ahora, el desperdicio alimentario estaba considerado como un problema de los países ricos", señaló a AFP Clementine O'Connor, del PNUMA, y advirtió que el informe muestra "que el fenómeno afecta a todos los países que estudiamos".