El submundo de las fiestas clandestinas en Buenos Aires y el caso de los médicos del Hospital Italiano ha revelado una faceta escalofriante: las PropoFest. Lo que en apariencia eran reuniones exclusivas de profesionales de la salud, terminaron convirtiéndose en escenarios de exceso, consumo de drogas robadas y muerte, poniendo bajo la lupa a médicos del prestigioso Hospital Italiano.
Hospital Italiano de Buenos Aires: cómo eran las PropoFest, las fiestas con drogas y subidas de tono
El Hospital Italiano de Buenos Aires se ha visto sacudido por la investigación sobre robo de fármacos que se usaban en fiestas de médicos

Delfina Lanusse, una de las médicas investigadas por el robo de fármacos y las propofest
¿Qué eran las PropoFest y por qué se llaman así?
El término "PropoFest" surge de la combinación de la palabra Propofol —un potente agente anestésico de uso estrictamente hospitalario— y "Fest". Estas celebraciones no eran eventos sociales convencionales; eran encuentros cerrados donde el principal atractivo era el acceso a drogas que solo pueden obtenerse en quirófanos y unidades de cuidados intensivos.
Las investigaciones señalan que estas fiestas eran:
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- Privadas y exclusivas: Solo se accedía mediante invitación directa de médicos o personal sanitario.
- De alto riesgo: Se utilizaban sustancias como propofol, fentanilo y ketamina para fines recreativos.
- Ilegales: Se realizaban fuera de cualquier control estatal, a menudo en departamentos privados o consultorios.
Según fuentes judiciales y hospitalarias, había dos modalidades claramente diferenciadas: encuentros de carácter sexual donde se invitaba a conocidos, y experiencias "vendidas" a clientes que buscaban "viajes controlados" con supervisión médica improvisada.
En ambos casos, siempre había una especie de guardia médica por cualquier problema y con el equipo listo ante casos de paros cardio respiratorio o de otro tipo.
El vínculo con el Hospital Italiano de Buenos Aires
La controversia alcanzó su punto máximo tras vincularse directamente a médicos residentes y especialistas del Hospital Italiano. La investigación judicial sugiere que los profesionales aprovechaban sus turnos y el acceso a los depósitos de farmacia para desviar ampollas de anestésicos.
"Se detectó un patrón de robo hormiga de fármacos que luego eran utilizados en estas fiestas para alcanzar estados de sedación profunda o alucinaciones", indicaron fuentes cercanas a la causa.
El caso que detonó la exposición mediática fue la muerte de un joven anestesista, hallado sin vida en un departamento tras una de estas jornadas de descontrol. Las pericias toxicológicas confirmaron la presencia de una mezcla letal de sustancias robadas del ámbito público y privado.