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Preocupa el silencio del jefe del Vaticano ante el escándalo de los sacerdotes abusadores de menores sordomudos en Mendoza

¿Francisco no va a hacer lío por lo del Próvolo?

Desde que se conocieron los casos de alumnos abusados por curas en el colegio Próvolo en Luján de Cuyo, todas las mañana busco en los diarios, en la TV y en las redes sociales la condena del Papa.Pero nada he encontrado. Nuestro compatriota Jorge Bergoglio, hoy , jefe mundial de la Iglesia Católica, sigue sin expedirse sobre esa ignominia.Es raro, porque en determinados temas -la política por ejemplo- Francisco suele ser un obsesivo que sigue al dedillo los asuntos polémicos que pasan en la Argentina. Chilín campanaEl hecho del que nos gustaría escuchar la prédica papal fue en Mendoza, Argentina. Fueron abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos y por civiles que trabajan en dicho colegio lujanino a las órdenes de esos curas. Las víctimas fueron niños y adolescentes sordomudos, lo cual debería enervar de furia cristiana a Francisco. ¿Cómo no se va a acordar Francisco de los modales que Cristo usó con los mercaderes que habían bastardeado el templo?Ya debería haber mandado, por caso, una intervención a la congregación del Próvolo con sede central en y a sus filiales en la Argentina.Hacerse el sotaHace varios años, Nicola Corradi (82), titular del colegio lujanino, huyó de Italia acusado de delitos contra la integridad de menores en el instituto Próvolo de Verona.Apañado por la Iglesia Católica, Corradi y otros secuaces con prontuarios similares recalaron aquí como si fueran unos señores sin mácula.Maldito albergueNi el Arzobispado de Mendoza ni ninguna otra autoridad eclesiástica de la Argentina puso reparos a que un evadido de la Justicia italiana llegara a estas tierras para ponerse al frente de un colegio de niños con discapacidades auditivas.Un colegio que ofrecía, además de instrucción, albergue para los alumnos con obra social. Estos, los alumnos con alojamiento, fueron los que sufrieron los abusos, que ocurrían en horarios nocturnos o cuando el personal docente ya se había retirado de las instalaciones.Entre los datos que está recabando la Justicia hay uno que alarma: los alumnos más abusados después de un tiempo eran echados de la institución usando argumentos como mala conducta o con pretextos banales que no justificaban la medida. Les metían miedo para que no hablaran y se los sacaban de encima.El pez sin bocaPor todas estas cosas es que llama tanto la atención que Francisco, o mejor dicho que el argentino Jorge Bergoglio, todavía no haya abierto la boca.¿Por qué no ha hecho lío? ¿O acaso él no les enseñó a los fieles de todo el mundo que había que hacer lío para remover los anquilosados avisperos de sus respectivas diócesis?Pareciera que el Arzobispado mendocino aún no lo ha puesto al tanto a Francisco de que la Justicia mendocina investiga más de 20 denuncias de menores abusados por Corradi; por el otro cura, Horacio Corbacho, y por civiles que actuaban dentro del colegio a las órdenes de esos sacerdotes.Francisco nos aseguró a todos los habitantes del orbe que bajo su mandato papal el por parte de sacerdotes iba a ser combatido con todas las armas de la Iglesia y pasados al fuero penal sin miramientos ni ocultamientos.¿Y el tribunal?Hasta ahora no se conocen condenas concretas de la Iglesia a los curas que cometen los delitos contra menores.Ni siquiera los escándalos de Boston, Irlanda o Australia, con cientos de curas acusados de depredadores sexuales, han tenido condenas masivas.Sigue imperando, aunque ahora con un poco más de cuidado, la coartada usada durante siglos: esconder en otros países a los curas delincuentes.En junio de 2015, hace un año y medio, el Vaticano anunció que creaba un tribunal específico para casos de pedofilia.Nunca se supo nada de ese tribunal, que iba a tener el poder para castigar a los abusadores y a aquellos que no protegieron debidamente a las víctimas.En julio de 2014 el Papa definió a la pedofilia como "la lepra en nuestra casa".Y dijo que unos 414.000 curas y otros eclesiásticos eran parte de ese problema, según cifras recabadas por la Iglesia en 2012 en el mundo."Como Jesús, utilizaré el bastón contra los sacerdotes pederastas", le aseguró por entonces Francisco a la prensa.Un bastón del que todavía no se tiene conocimiento en el colegio Próvolo en Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina, el país del fin del mundo del que salió el papa Francisco.

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