La fila es interminable. Me gusta ir en el último grupo… Así, tengo a la vista una caravana de motociclistas que va serpenteando la Ruta 7, desapareciendo detrás de las curvas, en medio de las montañas del corazón de Mendoza, para aparecer luego por sobre alguna hondonada.
Emoción, motos y miles de amigos: así es en Mendoza el encuentro de motociclistas más alto del mundo
Del 13 al 15 de febrero se hará en Mendoza el 12 Encuentro Internacional de Mototurismo Cristo Redentor, a 3.854 metros de altura. Cómo acreditarse y participar
Sólo escucho los motores de las motocicletas, mi respiración, y voy atento a las indicaciones. Vamos encapsulados y sin peligro en el tramo Uspallata-Las Cuevas, un domingo de Carnaval por la mañana temprano.
Amaneció fresco, hay sol, somos miles y nos dirigimos al Cristo Redentor, para hablarle a Dios a la cara, trepar al cielo, ver las montañas desde arriba, y abrazarnos fuerte entre todos. Porque de eso se trata. Así es el Encuentro Internacional de Mototurismo Cristo Redentor -el más alto del mundo- en Mendoza cada año.
El Encuentro Cristo Redentor nació de la visión de un pionero en dos ruedas, Daniel “El Duende” Díaz y su esposa Anyta, como homenaje de un grupo de amigos a los que quedaron en la tundra de Malvinas en la guerra de 1982. En la cumbre del Cristo, a 3.854 metros de altura, la tierra fría, ventosa, nevada y mendocina se parece a nuestras islas.
Se viene el 12° Encuentro Cristo Redentor
Este año es ya el 12° Encuentro. El “Duende” Díaz, Patricia Vietti, Anyta Alos, Mónica Merlos, Maribel Giordani, un grupo enorme de gente cada año ha hecho crecer aquella trepada de amigos -una decena al principio- hasta este evento internacional, el encuentro de mototurismo más alto del mundo.
Fue declarado de interés turístico por el EMETUR este año, y por la Legislatura de Mendoza, y es fecha oficial de la Federación Internacional de Motociclismo división Latinoamérica, y fiscalizado por la Federación Mendocina de Motociclismo Deportivo Fememod en representación a la Confederación Argentina de Motociclismo Deportivo CAMOD. La organización es de la Asociación Falconeros Mendocinos.
Miles de motociclistas de todas las provincias y de sitios tan dispares como España, Italia, Francia, Canadá y los Estados Unidos han participado, además de amigos de Brasil, Chile, Perú, Colombia, México, Bolivia, entre otros.
Sede en Las Heras
Este año el Encuentro empieza el viernes 13 de febrero con las acreditaciones, que se harán en el Parque de la Familia. Aquel trámite que incluye el seguro, merchandising y una serie de beneficios se transformó con el tiempo en un evento en sí mismo: food trucks, música, bandas en vivo, y el abrazo con los que vimos por última vez el año anterior.
Ya son más de 7.000 los acreditados.
El Encuentro que nació en Mendoza
El Cristo Redentor es uno de los más originales, completos y disfrutables encuentros de motociclistas del mundo. Los visitantes vuelven siempre. La postal al salir por la Ruta 82 desde el túnel a Potrerillos, con la vista del lago, los veleros, la montaña, es inolvidable para todos.
Lo que lo hace casi único a este encuentro es que tiene un largo viaje incluido en su programa, porque después de pasar el sábado 14 en Uspallata, el domingo 15 por la mañana emprenderemos la subida al Cristo Redentor, el último tramo de la ruta.
No hay ansiedad, ni adrenalina. Sólo el deseo de llegar a la cumbre montados cada uno en su máquina, en la que sea… Desde las más humildes, muchos de ellos pibes de los deliveries, hasta las big trails de los más pudientes. En la cima del Cristo somos todos iguales, aunque haya motos de menos de un millón de pesos y otras de 60.000 dólares, o más. El viento es el mismo para todos.
El encuentro tiene todo tipo de actividades. Arranca el viernes con las acreditaciones, fichas, seguros, entrega de remeras (hay remera y cuellito oficial para el que quiera comprarlos). Como se apuntó más arriba, esto será en el Parque de la Familia, en Las Heras, un departamento muy comprometido con el Encuentro.
El sábado por la mañana se producirá uno de los momentos más populares. Miles de personas se reparten en todo el camino año a año para ver la caravana, que en este 2026 partirá justamente desde el Parque de la Familia.
El sábado al mediodía después de la salida, la concentración se hará en el predio ferial de Uspallata mientras el cámping bulle de actividad. Los motociclistas se organizan, almuerzan, van a sus alojamientos, y regresan para los shows y la entrega de menciones y premiaciones. Es el momento de los recuerdos, y de las promesas.
Esta vez, los organizadores han anunciado que las actividades comienzan muy temprano. Habrá cuatro shows de bandas en vivo. Tocamos Culpables de la Verdad, La Muddy Waters, Ave Negra y Rulo Fimiani.
Para varias de las actividades, prestaron su colaboración el EMETUR que preside Gabriela Testa, y la Municipalidad de Las Heras.
Habrá muchos puestos de todo tipo, no sólo food trucks con variedad de comidas, sino carros cerveceros, artesanías, souvenirs, gadgets y “chiches” para las motos, repuestería, y mucho más. Varias concesionarias aprovechan el público especializado para mostrar algunos modelos.
Cómo acreditarse
El domingo por la mañana la concentración es en Avenida Las Heras, de Uspallata, y cerca de las 9 la caravana parte rumbo a Las Cuevas, un viaje verdaderamente especial.
Para participar del encuentro, hay que acreditarse en el siguiente link.
Lo que sigue es el cronograma completo:
La subida
Quienes suben por primera vez en moto el Cristo Redentor llegan al arco de Las Cuevas con algo de aprensión, temores, y muchos consejos a cuestas. El que diga que no, miente. Con los años, la experiencia manda.
Lo subí por primera vez en 2016 con una moto que apenas podía manejar. Arranqué subiendo despacio. Antes de los primeros 100 metros, dos que venían en motos de enduro me pasaron por la izquierda y volcaron contra un banco de arena sobre un costado. Casi pego la vuelta. Pero seguí.
Tardé una eternidad y llegué con el corazón en la boca. Pero se hace en menos de diez minutos, si el camino está bueno. Las curvas son cerradas, hay mucha arena, piedras, cierta dificultad y la altura. Pero la verdad es que hemos visto subir motos de calle (la mía lo es), grandes trails, multipropósito, enduro-calle, y hasta pesadas choperas y motos custom. Casi nunca hay accidentes ni grandes caídas subiendo y bajando. Hay que ser cuidadosos, y usar bien el freno, el acelerador y la caja.
La trepada desde el arco de Las Cuevas a la cumbre es una aventura en sí misma, sobre todo para los debutantes.
Menos nieve
El clima y el ambiente fueron cambiando con los años. En los primeros encuentros había nieve en el cerro y en la cumbre. Ahora, apenas si cruzamos algún charquito. Pero la experiencia es única.
Llegás arriba con la boca seca, muerto de calor y cansancio de la caravana, con la moto hirviendo del esfuerzo de subir en baja. Hay algunos trucos para no sufrir la subida: relajar lo máximo posible hombros, brazos y espalda, usar mucho las primeras dos marchas y el freno, e ir con cuidado. Se llega por más pesada o inapropiada que sea la moto.
La sensación de llegar arriba, bajarse y correr a abrazarse con los conocidos es incomparable. Son 3.854 metros. A muchos se les da por subir caminando unos metros más, otros le piden algo al “Barba”. La montaña nos recibe, nos deja subir, se divierte con la impertinencia de todos estos atrevidos.
Tocar el monumento, mirar la montaña en silencio, ver el infinito de la cordillera hacia el lado chileno es parte de la ceremonia. Siempre hay puestos de café, alfajores, empanadas, tortas fritas.
Algunos turistas que van con las empresas de la región miran con curiosidad a esa cantidad de hombres y mujeres que ríen y lloran en la montaña, hacen alguna promesa, rompen otra… todos vestidos para la ocasión. Camperas con protecciones, botas, guantes, cuellos, bandanas. El de los moteros es un mundo especial.
Arriba es maravilloso. El paisaje, la alegría, la ceremonia del café en los puestos, los abrazos, las fotos, compartir un momento único. En uno de los encuentros, unos chilenos sirvieron sopaipillas con picante y chocolate caliente, como para resucitar a un muerto. Se me pasó el "mal de altura", aunque a la media hora la mayoría lo empieza a sentir y hay que bajar.
Nunca volver solos
El regreso a Uspallata es de “cada uno por las suyas”. En general bajamos en grupos, tratamos de que nadie deba bajar solo. El tránsito de la Ruta 7 ya es complejo de por sí; con tres mil o cuatro mil motociclistas más, se complica un poco. La receta es no pasar la doble línea amarilla, manejar con paciencia, ser prudentes con el acelerador, pero también hacernos respetar. La motocicleta es un vehículo más. No hay que pasarle por encima o “rasparla” o correrla como si fuese una molestia en el asfalto.
El Encuentro Cristo Redentor es muy familiero. Pasados los años, hemos visto grupos de hermanos, parejas, padres e hijos, abuelos y nietos… Y no hay límite de edad. Hace unos años, un muchacho chileno de la tercera edad subió en una Honda Dax de sólo 90 CC. Falleció hace poco.
Pero nadie le quita lo bailado, ni los kilómetros recorridos. Para nosotros, el destino es el mismo viaje.












