El misterioso asesinato sin cadáver del jubilado Juan Massó: 6 meses de incertidumbre

El jubilado Juan Massó (83) desapareció en marzo. El único sospechoso está preso con tobillera en San Martín. ¿Y el cadáver? La pista del Corsa gris

Editado por José Luis Verderico
verderico.joseluis@diariouno.com.ar

Septiembre de 2026. Ya pasaron 6 meses de la desaparición del jubilado Juan Massó, de 83 años. Jamás fue encontrado. Hay un detenido e imputado por asesinato. Gonzalo González, se llama. Está preso en su casa, en un barrio de San Martín, con tobillera electrónica bajo fianza de $25 millones. Mientras, la investigación sigue abierta.

Las pruebas reunidas por la fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, sostienen la gravísima acusación de homicidio simple y son, hasta el momento, la base de una acusación que se encamina a ser tratada y resuelta en un juicio por jurado popular. En el Polo Judicial. A fines de este año. O durante el primer trimestre de 2027.

Gonzalo González, preso con tobillera y acusado del asesinato del jubilado Juan Massó.

Sin embargo, la fecha del debate oral y público por el crimen del jubilado no es la única incertidumbre. Hay otras. Distintas. Angustiantes. Y aquejan no precisamente a los investigadores, sino a la familia y a los allegados del jubilado Juan Massó.

¿Qué pasó finalmente con el hombre de 83 años?

¿Dónde está su cuerpo?

¿Qué rol tuvo Gonzalo González -acusado por la fiscalía- aquel 9 de marzo último durante la tarde?

Marzo: la desaparición del jubilado

La causa judicial que tiene como desaparecido al jubilado Juan Massó y como acusado de asesinato a Gonzalo González comenzó hace poco más de 6 meses, cuando la familia del octogenario denunció que no había vuelto a su casa.

Los primeros trazos de la pesquisa por averiguación de paradero mostraron indicios importantes, que llevaron, rápidamente, a mirar el caso de otro modo, bajo una premisa distinta: el jubilado Juan Massó no había desaparecido por voluntad propia.

Primer dato clave: la medicación diaria para tratar la diabetes estaba en su casa. También su ropa y el resto de sus bienes personales de uso cotidiano. La hipótesis de un viaje repentino fue descartada rápidamente.

El jubilado y el detenido: celulares y filmaciones

La pesquisa sobre la línea telefónica reveló que antes de la desaparición, Massó se había contactado con Gonzalo Fernández para encontrarse, más tarde, en pleno centro. Primitivo de la Reta y Amigorena. Zona de comercios. De hoteles. De cafés. De una histórica librería. Y de casinos. En ese ámbito se habían conocido, tiempo atrás, ambos protagonistas de esta historia.

La pesquisa por la desaparición y asesinato del jubilado Juan Massó comenzó en la zona de casinos del centro, donde el acusado fue detenido.

La revisión de cámaras de videoseguridad aportaron información determinante: Massó y González abordaron el Corsa gris del jubilado, quien condujo por calle Rioja hacia el sur. Luego, ya por Morón en dirección al este, siguieron hacia el la rotonda del Nudo Vial y se incorporaron, lenta y definitivamente, al tránsito vehicular del Acceso Este, en dirección al Este.

Más videocámaras captaron el paso del Corsa gris a la altura del Shopping y del barrio Unimev. Más adelante, el último registro: Acceso Este y Urquiza, a la altura de la Bodega del 900. Todo en Guaymallén. Allí se les perdió el rastro.

El asesinato del jubilado: las dudas

¿Adónde iban el jubilado Massó y González?

¿A Rodeo de la Cruz, donde el desaparecido tiene domicilio?

¿O a San Martín, donde hoy el imputado tiene residencia y está preso con tobillera?

La pista del Corsa gris y la camioneta negra

No sólo el jubilado Juan Massó desapareció aquel 9 de marzo. También el Corsa gris que usaba diariamente.

Los investigadores lo encontraron, días después, ya en plena pesquisa, en un taller mecánico, en Luján. Fue pura casualidad porque seguían la pista de otro vehículo del jubilado Juan Massó: una camioneta negra, de gran porte, que aún falta del domicilio del desaparecido.

Uno de los pesquisas vio al Corsa gris estacionado entre varios vehículos, comparó los datos de la patente del auto del jubilado con los del Corsa gris que tenía frente a sus ojos. Bingo y sorpresa. Un testigo dijo que un hombre lo había dejado para que lo pusieran en condiciones de venderlo. No era Massó. Era González, según consta en el expediente judicial.

El Corsa gris del jubilado Juan Massó fue entregado por el sospechoso a un tallerista en Luján, donde lo encontraron los pesquisas. A esa altura, el octogenario llevaba varios días desaparecido.

Hubo peritajes científicos en el Corsa gris. En busca de huellas y de ADN. En los asientos. En el volante. En las puertas. Y en el tablero. Cualquier resto de materia orgánica puede ser útil en estos casos. Lógicamente, había huellas de Massó, el dueño y habitual conductor. También había huellas del detenido, que tomó el control del vehículo a poco de salir del centro, según las cámaras.

Más dudas

¿Por qué Massó cedió el manejo del Corsa gris al acusado de asesinato?

¿Bajo qué condiciones? ¿Voluntarias o bajo amenaza?

¿Acaso estaba descompensado por la diabetes?

¿Acaso Fernández tomó el volante porque conocía la ruta hacia donde finalmente irían?

¿Un crimen sin cadáver?

Hoy, la Fiscalía tiene suficientes pruebas para llevar a Gonzalo González a un juicio por jurado popular bajo la acusación de homicidio simple en perjuicio del jubilado Juan Massó. Pero la investigación no está clausurada. Y mucho menos ha sido elevada a juicio.

Sabe la fiscal Ríos que, a pesar de tener prácticamente cumplidos los requisitos para cerrar la pesquisa en busca de una condena, todavía tiene una deuda: encontrar el cuerpo del jubilado.

La fiscal Claudia Ríos, de Homicidios, investiga la desaparición y asesinato del jubilado Juan Massó desde marzo.

"Sin cadáver no hay condena", aseguraban, antiguamente, los abogados defensores de acusados en casos similares.

Y así fue durante muchos años, hasta que el criterio de sumatoria de indicios terminó mandando a la cárcel, hace más de 25 años, a la autora del crimen de la enfermera Marita Páez, vista por última vez con la condenada Noemí Gladys Puebla, una noche de 1999, entre Las Heras y el piedemonte.

Con el rostro cubierto, la mujer condenada por el crimen sin cadáver de la enfermera Páez.

Idéntica suerte condenatoria corrió, más adelante, en 2018, Mariano Luque, en Lavalle, por las desapariciones de Soledad Olivera y Johana Chacón. Hoy, sigue preso.

Johana Chacón desapareció en Lavalle. Mariano Luque fue condenado.

El sospechoso número 1

Que la fiscal de Homicidios haya determinado que el jubilado Juan Massó fue visto con vida y por última vez junto con Gonzalo González pone a éste último a la misma altura que a Mariano Luque respecto de Soledad Olivera y Johana Chacón. Sospechoso número 1.

Hoy, a poco más de 6 meses, la desaparición del jubilado Juan Massó parece ser un caso resuelto. El dinero sería el móvil.

Acaso la Fiscalía, antes de clausurar la investigación, apueste a que Gonzalo González diga todo lo que sabe de aquella tarde de marzo.

Acaso pueda pactar, con la defensa del imputado, una condena menor en un juicio abreviado luego de que el acusado admita ser culpable. Posibilidades, en definitiva.

Sin embargo, hay una certeza: el jubilado sigue desaparecido.

Y una duda que carcome: ¿qué pasó con Juan Massó?

En pocas palabras

  • Crimen del jubilado: tras seis meses de búsqueda, el caso de Juan Massó apunta a un juicio por jurado contra Gonzalo González, detenido con tobillera en su casa.
  • Pruebas y dudas: la fiscalía reunió evidencias de homicidio, pero aún busca el cuerpo y el móvil exacto del crimen.
  • Investigación en curso: se analiza la pista del Corsa gris hallado en Luján y se busca una camioneta negra.  
Resumen generado por Thinkindot AI

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