El fenómeno climático extremo que amenaza con desatar sequías, ciclones y récords térmicos

Diversos informes alertan sobre un calentamiento excepcional en el océano Pacífico. Cómo afectará a las lluvias globales, las precipitaciones en Sudamérica y las temperaturas del planeta.

Editado por Daniel Calivares
calivares.daniel@diariouno.com.ar

El océano Pacífico tropical vuelve a ubicarse en el centro de la atención climática internacional. El calentamiento anómalo de sus aguas se fortalece a un ritmo acelerado, abriendo la puerta a la formación de un evento de El Niño de magnitud histórica para finales de 2026. Según las proyecciones del Centro de Predicción Climática de la NOAA, existe más del 90 % de probabilidades de que el fenómeno alcance una intensidad "muy fuerte" durante el otoño e invierno del hemisferio norte, con un 69 % de posibilidades de superar a los episodios más severos registrados desde 1950.

Aunque el término "Súper El Niño" es de uso popular y no constituye una categoría científica oficial de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se utiliza para definir eventos extraordinarios donde las anomalías de temperatura en la superficie marina superan los 2 °C. El proceso se desencadena cuando los vientos alisios pierden fuerza, impidiendo el afloramiento de aguas frías en las costas de Sudamérica. Esto desplaza una inmensa cantidad de calor hacia el centro y este del Pacífico, reorganizando por completo la circulación atmosférica a escala planetaria.

Lluvias extremas, sequías e impacto en Sudamérica

La alteración en el comportamiento del clima no afectará a todas las regiones por igual. Mientras algunas zonas sufrirán tormentas persistentes e inundaciones, otras atravesarán períodos de sequía prolongada. De acuerdo con las estimaciones de la OMM, se prevén condiciones más húmedas y riesgo de desbordes en el Cuerno de África, sectores de Asia central y el sudeste de Sudamérica. En contraste, el este de Australia, partes del Caribe, Indonesia y el sur de África enfrentarán un déficit hídrico acentuado, incrementando el peligro de incendios forestales y pérdidas agrícolas.

Dentro del continente sudamericano, la brecha climática será pronunciada. Colombia, Venezuela y el norte de Brasil tienden a registrar un ambiente marcadamente seco durante estos ciclos. En contraposición, el sur de Brasil, Uruguay y el norte de Argentina aumentarán su exposición a precipitaciones por encima de lo normal, un escenario que puede beneficiar la recarga de suelos pero también causar anegamientos, complicaciones en rutas rurales y crecidas de cursos de agua.

Ciclones y el empuje a la temperatura media global

La influencia de un evento de gran magnitud también reconfigurará la dinámica de los ciclones tropicales. La mayor cizalladura del viento en la cuenca del Atlántico suele dificultar el desarrollo de huracanes en esa zona. Sin embargo, ocurre lo opuesto en el océano Pacífico, donde la actividad de ciclones y tormentas tropicales tiende a intensificarse, rememorando antecedentes como el de 2015, cuando tres huracanes de categoría 4 coincidieron simultáneamente en la misma región.

Por último, los especialistas aclaran que El Niño no es provocado por el cambio climático ni existen evidencias de que el calentamiento global aumente su frecuencia. Sin embargo, al liberar enormes volúmenes de calor desde el océano hacia la atmósfera, este fenómeno suele impulsar la temperatura media global a niveles récord, amplificando la severidad de las olas de calor y las precipitaciones extremas a nivel mundial.

En pocas palabras

  • Fenómeno El Niño: Se anticipa un evento de El Niño de magnitud histórica para finales de 2026, con alta probabilidad de intensidad "muy fuerte".
  • Impacto regional: Habrá lluvias extremas en algunas zonas como Sudamérica y sequías en otras como el este de Australia.
  • Temperatura global: El Niño puede impulsar la temperatura media del planeta a niveles récord, exacerbando olas de calor y precipitaciones extremas.
Resumen generado por Thinkindot AI

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