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El día en que Manuel Belgrano tuvo que pagarle al médico con su único lujo: un reloj de oro

Manuel Belgrano llegó a su muerte prácticamente en la pobreza, pero antes decidió darle al médico que lo atendió su único objeto valioso

Editado por Martina Baiardi
baiardi.martina@diariouno.com.ar

Un 20 de junio de 1820, tuvo lugar el fallecimiento de Manuel Belgrano en una Buenos Aires sumida en el caos político. Sin embargo, horas antes la historia fue otra y se trata del último gesto que tuvo el prócer convirtiéndose en uno de los pilares más conmovedores y simbólicos de la memoria argentina.

Belgrano abarca mucho más que la creación de nuestra bandera nacional si consideramos su tenacidad, dolores, frustraciones y vacilaciones propias del difícil tiempo en que vivió.

El día en que Manuel Belgrano le agradeció a su médico con un reloj de oro

manuel belgrano

Manuel Belgrano fue abogado, político y militar de nuestra patria siendo uno de los principales dirigentes del proceso histórico que comenzó en 1810.

El famoso reloj de Manuel Belgrano fue una cortesía del rey Jorge III Hannover. De oro con cadena de cuatro eslabones, pasador y con iniciales grabadas era para aquella época un reconocimiento por tantas luchas; pues lo recibió en un momento de su desgastada vida.

Hacia el final de sus días, el militar de nuestra patria se encontraba en una situación de pobreza extrema porque a pesar de haber donado fortunas para escuelas y de haber servido al Estado por muchos años, el gobierno le adeudaba una gran cantidad de sueldos atrasados.

Lo que poco se cuenta es esa parte de la historia. El detrás. En un estado de agonía Belgrano le pidió a su hermana que le alcanzara aquel reloj de oro que tenía colgado en la cabecera de su cama. Llamó al doctor Redhead para que le aceptara su reloj como parte del pago porque era realmente el único objeto de valor que poseía. El médico lo aceptó, pero nunca quiso cobrar honorarios.

manuel belgrano (1)

El reloj que le regaló a su médico y que sería robado del Museo Histórico Nacional.

Sin embargo, el reloj pasó por otras manos hasta que Carlos Vega Belgrano lo donó, en agosto de 1901, al Museo Histórico Nacional.

Tristemente, en junio de 2007, un ladrón lo sustrajo abriendo la vitrina y cortando la tanza que lo sujetaba. El hombre era parte de la banda de la familia Baldo, especializada en robo de objetos históricos, que fue desarticulada y sus integrantes condenados, en 2011, a ocho años de prisión por esa y otras sustracciones en diversos museos.

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