Una simple bacteria no tratada en animales domésticos puede transformarse rápidamente en una emergencia sanitaria global. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas conocidas y el 75% de las emergentes son de origen zoonótico. Ante esta realidad, la sanidad animal se posiciona como la primera línea de defensa para la salud pública.
El 75% de las enfermedades infecciosas emergentes tiene origen animal: cómo prevenirlas
Especialistas advierten que la vigilancia epidemiológica, la vacunación veterinaria y el control temprano son indispensables para evitar brotes que impacten en la población humana

Enfermedades de origen animal: el 75% son emergentes y así pueden prevenirse
Diversos organismos internacionales como la OMS, la FAO, el PNUMA y la OMSA renovaron su plan conjunto hasta 2029. La iniciativa promueve la integración entre médicos, veterinarios y especialistas ambientales para abordar problemáticas críticas a través de la prevención.
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Brucelosis
Esta infección bacteriana puede transmitirse a las personas por contacto directo o lácteos no pasteurizados. La vacunación reglamentaria de terneras y el control de rodeos protegen tanto la producción como la salud de los trabajadores rurales.
Rabia
Con una letalidad del 100% una vez iniciados los síntomas clínicos, la presencia del virus en murciélagos exige sostener la vacunación anual obligatoria en perros y gatos hogareños.
Influenza aviar
La rápida notificación ante casos sospechosos en aves de corral o silvestres resulta clave para frenar contagios y neutralizar riesgos de transmisión hacia los seres humanos.
¿Cómo evitar la propagación de las enfermedades infecciosas?
La prevención veterinaria cumple además un rol decisivo para mitigar la resistencia a los antibióticos. Evitar la propagación de agentes infecciosos mediante vacunas reduce la necesidad de administrar fármacos, preservando su eficacia terapéutica a futuro.
Frente a la presión climática y la alteración de los ecosistemas, los expertos coinciden: anticiparse al virus o la bacteria en el reino animal no es un aspecto aislado, sino la estrategia más eficiente y sostenible para resguardar a toda la sociedad.