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Son pareja, pero viven en montañas distintas: él cría truchas y ella cuida alpacas a 4.800 metros

A 4.800 metros en los Andes peruanos, una pareja divide su tiempo entre la cría de truchas y el cuidado de alpacas, enfrentando climas cambiantes y caminos de montaña.

Baluis y Dalila viven en una zona aislada de los Andes peruanos, donde dividen sus jornadas entre una piscigranja artesanal y el cuidado de sus animales. Para desplazarse de un lugar a otro necesitan recorrer caminos de montaña que pueden llevar hasta cinco horas a pie.

A casi 4.800 metros sobre el nivel del mar, Baluis y Dalila organizan su vida en dos puntos distintos de la cordillera de los Andes, en Perú. Mientras él se ocupa de criar truchas en unas pozas construidas de manera artesanal, ella permanece en una estancia de altura cuidando alpacas. Su rutina depende del agua, los animales y unas condiciones climáticas que pueden cambiar en cuestión de minutos.

Una pareja que no comparte montaña: él vive entre truchas y ella entre alpacas, a casi 5.000 metros

La historia fue registrada por el creador de contenido José Medrano, que recorrió la zona para conocer cómo trabaja la pareja. El recorrido comenzó en Padriyupampa, donde Baluis mantiene su piscigranja, y continuó hacia Futón Quebrada, el sector donde Dalila permanece con el ganado. Entre ambos lugares hay aproximadamente una hora de trayecto en motocicleta.

A pie, el desplazamiento puede requerir entre cuatro y cinco horas. La actividad de Baluis consiste en criar truchas aprovechando el agua que baja de las montañas. Sus instalaciones son sencillas, utiliza piedras, tierra y canales para alimentar las pozas. Lleva alrededor de ocho años dedicado a esta actividad y explica que la calidad del agua y la limpieza de los estanques son fundamentales para mantener los peces sanos.

La insólita vida de una pareja en los Andes

La producción comenzó a pequeña escala y fue creciendo con el tiempo. Los ejemplares pueden alcanzar hasta tres kilos y la piscicultura se ha convertido en una fuente de ingresos que complementa las actividades ganaderas de la zona.

Dalila, por su parte, se ocupa de las alpacas en una estancia situada a mayor altitud. Allí pasa buena parte del día junto a los animales y sus perros, en un paisaje de pastizales, lagunas y montañas sin vegetación arbórea. Las construcciones son pequeñas y están adaptadas a las condiciones de la cordillera, con materiales disponibles en el entorno.

Pero la pareja no puede permanecer indefinidamente en las zonas más elevadas. Las nevadas y las lluvias intensas complican los desplazamientos y obligan a trasladar progresivamente los animales hacia sectores más bajos. Durante la visita, una nevada cubrió rápidamente el terreno y volvió resbaladizos los caminos.

La vida cotidiana también está condicionada por el aislamiento. Para cocinar utilizan productos de la zona, como truchas y papas nativas, además de infusiones de hierbas. El frío obliga a mantener encendido el fuego y aprovechar las horas de luz para realizar los trabajos exteriores.

En pocas palabras

  • Pareja en los Andes: Viven a 4.800 metros en Perú, separando sus actividades entre piscicultura y cuidado de alpacas.
  • Desplazamientos extremos: Recorren hasta cinco horas a pie por caminos de montaña para conectarse entre sus dos hogares.
  • Vida aislada: Su rutina depende del agua, los animales y las impredecibles condiciones climáticas de la cordillera.
Resumen generado por Thinkindot AI

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