En las zonas más áridas de la Puna argentina, donde la vegetación crece de manera dispersa y el agua escasea, los burros se han convertido en parte del paisaje. Sin embargo, estos animales no son originarios de Sudamérica.
Llegaron desde España hace 5 siglos: hoy estos animales recorren la Puna y generan un inesperado debate ambiental
Si bien llegaron con los españoles hace 500 años, estos animales en la Puna compiten con especies autóctonas y alteran ecosistemas, encendiendo alarmas de conservación.
Los españoles introdujeron burros y mulas en América para utilizarlos como animales de carga. Su resistencia a la falta de agua, su capacidad para desplazarse por terrenos montañosos y su menor necesidad de alimento los convirtieron en una herramienta fundamental para transportar minerales, provisiones y mercancías.
De animales de carga a habitantes de los Andes: los burros que llegaron con los españoles y hoy generan un debate ambiental
En territorios como el actual noroeste de Argentina, fueron especialmente importantes para conectar asentamientos, minas y rutas comerciales a través de los Andes. Con el paso del tiempo, algunos animales escaparon, fueron abandonados o dejaron de ser utilizados cuando el transporte motorizado reemplazó a las caravanas.
Sin depender de los seres humanos, comenzaron a reproducirse y formar poblaciones asilvestradas. En algunos sectores de Jujuy, Salta y Catamarca, los burros pueden alcanzar densidades importantes e incluso superar en número a determinados camélidos domésticos. Se han registrado ejemplares a más de 4.600 metros de altura, en ambientes donde las temperaturas extremas y la escasez de agua condicionan la supervivencia de los animales.
¿Amenaza para la Puna o aliados del ecosistema?
Pero su presencia plantea un problema para la conservación. Al alimentarse de pastizales y plantas nativas, pueden competir por recursos con otras especies como las vicuñas, las llamas y otros herbívoros. Además, el pisoteo de sus pezuñas puede compactar suelos y alterar sectores de vegetación particularmente frágiles. En áreas protegidas como el Parque Nacional Los Cardones, en Salta, los burros asilvestrados aparecen identificados entre las especies exóticas que requieren atención y medidas de control.
Sin embargo, existe otra interpretación científica que introduce una discusión menos convencional. El investigador Ricardo Grau, del CONICET y el Instituto de Ecología Regional de la Universidad Nacional de Tucumán, publicó el trabajo El burro en la Puna: ¿invasor o restaurador?. Allí plantea que estos animales podrían desempeñar algunas funciones ecológicas similares a las de los grandes herbívoros que habitaron Sudamérica durante su pasado prehistórico.
La hipótesis se relaciona con la desaparición de antiguos équidos sudamericanos, como los del género Hippidion, al final del Pleistoceno. Estos grandes herbívoros formaban parte de ecosistemas que ya no existen en su configuración original. Desde esta perspectiva, los burros podrían contribuir a mantener espacios abiertos y modificar la distribución de nutrientes mediante sus desplazamientos. Se trata de una posibilidad ecológica en discusión, no de una demostración de que su presencia resulte beneficiosa.
En pocas palabras
- Burros asilvestrados: Llegados en el siglo XVI, hoy forman poblaciones en la Puna argentina y generan debate ambiental.
- Competencia y Alteración: Su pastoreo compite con herbívoros nativos y el pisoteo altera ecosistemas frágiles en áreas como el Parque Nacional Los Cardones.
- Debate Ecológico: Investigadores plantean que podrían cumplir funciones de grandes herbívoros prehistóricos extintos, una hipótesis en discusión.


