Día del Padre: el emotivo recuerdo de Paula, la hija de Armando Tejada Gómez, a pura poesía y memoria

Paula Tejada recuerda con mucho cariño a su padre, el cantautor mendocino Armando Tejada Gómez, autor de "Canción con todos"

Editado por Paula Alonso
alonso.paula@diariouno.com.ar

Cada tercer domingo de junio, el calendario nos invita a celebrar el Día del Padre. Para muchos, esta fecha suele contar con abrazos, mesas largas y regalos. Sin embargo, para muchos, la fecha es un puente hacia el pasado; una oportunidad para repasar recuerdos y anécdotas que sacan una sonrisa o un par de lágrimas de emoción.

Hay padres que dejan herencias materiales; otros, los creadores, dejan un legado que influye en la vida de muchas personas. Armando Tejada Gómez pertenecía a estos últimos. El mendocino que aportó su grano de arena para el "Nuevo Cancionero", un poeta que convirtió a la tonada en género conocido a nivel mundial, también fue, puertas adentro, un papá. Armando falleció en 1992 y es el autor de la letra de "Canción con todos", considerado himno de América Latina.

¿Cuál es la primera anécdota que se te viene a la cabeza cuando pensas en tu papá?

Bueno, hay una que es muy famosa, que es cómo nació la "Zamba del laurel". Nosotros vivíamos en la manzana pegada al Congreso de la Nación, o sea, en el centro de Buenos Aires, muy convulsionado, mucho cemento. Además, teníamos una casa en Guernica, que es una localidad pequeña, semirrural, a 40 km al sur de Capital Federal.

Íbamos todos los fines de semana a Guernica en un auto muy ruidoso, muy destartalado. Conforme nos íbamos alejando de Capital Federal iban apareciendo arbolitos, mucha naturaleza y era una progresión muy lenta hacia el verde total que había en Guernica.

Entonces yo, que iba sentada atrás de mi papá mirando por la ventanilla, en un momento le pregunto: "Papá, si el verde no se llamara verde, ¿cómo se llamaría?"; y mi papá casi inmediatamente me dice: "Mire, hija, si lo verde tuviera otro nombre, debería llamarse rocío".

Cuando se da cuenta de la respuesta que me dio, le dice a mi hermana: "Anotá, anotá". Entonces mi hermana abre la guantera donde siempre había papel y lápiz para escribir.

Llegamos a Guernica, comimos y mi papá durmió la siesta. Cuando se levantó, puso una reposera en el medio del jardín y a su izquierda había un laurel, y ahí se acordó de la frase que había dicho; la va a buscar al auto y escribió de corrido la "Zamba de laurel".

En un momento esa zamba dice: "En el verde laurel de tus ojos", porque mi hermana tiene ojos verdes, y esta anécdota familiar terminó inspirando una de las canciones más conocidas de Tejada.

Cuando tu papá escribía, ¿se inspiraba en cuestiones del día a día o también tenía como sus momentos de decir: "Me voy a sentar a componer. No me molesten"?

Cuando nosotras éramos chicas, vivíamos un departamento; él en general se iba a un bar a escribir porque nosotras lo fastidiábamos todo el tiempo, hacíamos ruido. Se basaba en temas vinculados con el amor, con las mujeres. También se inspiraba mucho en Mendoza, en el paisaje, en el dolor que le causó dejar Mendoza.

¿Crees que la dura infancia que tuvo tu papá influyó en tu crianza?

Fue absolutamente lo contrario todo lo contrario. Era un padre muy cariñoso, muy afectivo, todo el tiempo nos abrazaba. Con nosotros era como un niño, digamos que cuando nosotras fuimos niñas, creo que él pudo rescatar lo bonito. Salía muchísimo de gira, pero cuando estaba en casa era muy presente, muy cariñoso con todo el mundo. Mi papá nunca tuvo resentimientos con lo que fue el inicio de su vida. Nunca jamás se sintió resentido, estaba orgulloso de sus raíces y sus orígenes.

ZAMBA DEL LAUREL

Si lo verde tuviera otro nombre

Debería llamarse rocío

Si pudiera crecer desde el agua al laurel

Volvería a la infancia del río

Si pudiera crecer desde el agua al laurel

Volvería a la infancia del río

En lo verde laurel de tus ojos

El misterio del bosque se asoma

Y la vida otra vez vuelve flor de tu piel

Bajo un Sol de muchacha y aroma

Y la vida otra vez vuelve flor de tu piel

Bajo un Sol de muchacha y aroma

Dejame en lo verde

Celebrar el día

Porque por lo verde

Regreso a la vida

Yo muero para volver

Juntando rocío en la flor del laurel

Yo muero para volver

Juntando rocío en la flor del laurel

Si lo verde supiera tu nombre

La ternura no me olvidaría

Porque viene de vos puro y simple el verdor

Como el simple verdor de la vida

Porque viene de vos puro y simple el verdor

Como el simple verdor de la vida

Se me ha vuelto cogollo el silencio

De esperarte a la orilla del río

Y me gusta saber que un aroma a laurel

Te lleno de rocío el olvido

Y me gusta saber que un aroma a laurel

Te lleno de rocío el olvido

Dejame en lo verde

Celebrar el día

Porque por lo verde

Regreso a la vida

Yo muero para volver

Juntando rocío en la flor del laurel

Yo muero para volver

Juntando rocío en la flor del laurel

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