Si hay curiosidades en estos días de pandemia de coronavirus y aislamiento, esta es una. Los vecinos de un sector del populoso y emblemático barrio San Pedro, de San Martín, entraron en alerta en estos días porque por los techos andaba un mono.
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El alerta llegó por distintas vías a la policía y a la fiscalía pero, después de varias inspecciones en la zona donde había sido avistado, no se pudo encontrar al animal y tampoco el domicilio de dónde podría haberse escapado.
El primer alerta se produjo el jueves 23. Ese día varios vecinos de la manzana 31 vieron al primate por los techos, trepándose a los tanques de agua y a algún árbol. Incluso algunos indicaron que el mono intentó morder a alguno de ellos, cuando intentaron atraparlo.
La denuncia de los vecinos llegó primero a la Comisaría 12 y después a la Unidad Fiscal de la zona, después que la presencia del mono se observara por varios días en sectores distintos de esta manzana.
Personal policial realizó recorridas en esa zona de barrio y hasta se inspeccionó un domicilio, pero no se logró divisar al mono y tampoco se encontraron signos que indicaran el lugar de dónde podría haberse escapado.
Algunos presumen que el mono había llegado en algún camión (viven en el barrio una importante cantidad de camioneros que realizan viajes de larga distancia) y que el simio fue retirado del barrio en el mismo camión, después del revuelo que generó.
El episodio solo sirvió, entonces, para sumarse a las historias curiosas del San Pedro y recordar algunas otras, relacionadas con monos.
Un jefe policial recordó que “creo que fue en el 2005. Nos avisaron que había un mono suelto en la zona de santuario de Orfila. En ese momento no existía todavía la Policía Rural, que se encarga de esto. Yo era flaquito y me subí al árbol donde estaba el bicho. Pero apenas llegué cerca, el animal saltó tres árboles más allá. Estuvimos toda la tarde tratando de agarrarlo y fue imposible. Finalmente lo perdimos de vista”.
Ahora, en la manzana 31 del barrio San Pedro, quedó esta nueva anécdota.
A alguien, vaya a saber quién, se le ocurrió colgar una tanga negra en uno de los carteles indicadores de la manzana.
No está claro si esto tiene relación con el mono, si esconde un mensaje subliminal, si fue un olvido… o una venganza.
