Ése último número está compuesto por las 4.836.246 personas que recibieron el primer componente de la vacuna y las 735.632 que ya completaron el esquema de inmunización con las dos dosis.
El número entre vacunas distribuidas y aplicadas nunca será igual, ya que varias dosis debieron ser descartadas por pérdida de cadena frío, rotura del frasco de vidrio u otros inconvenientes: además el Gobierno admitió un "subrregistro" en la recopilación de los datos sobre las vacunas que se echaron a perder.
En tanto, en lo que se refiere a la condición de las personas que recibieron las vacunas, el mayor número de dosis fue aplicada a personas de 60 o más años (3.098.242), seguido de los trabajadores del sistema de Salud (1.596.115).
Además, el personal estratégico (Fuerzas de Seguridad y Armadas, Docentes y personal no docente de todos los niveles educativos, Responsables del Funcionamiento del Estado y Personal del Servicio Penitenciario) recibió 635.671 vacunas; las personas de 18 a 59 años con factores de riesgo, 240.552; y "Otros", 1.298.
Pese a que la campaña de vacunación contra el coronavirus avanza con celeridad, el problema del Gobierno es que depende del abastecimiento de las dosis: el stock vigente dura hasta el próximo fin de semana; por lo que si no llegan nuevas vacunas, se paralizará el operativo de inmunización a nivel nacional.
Hasta el momento, en la Argentina se aplicaron las vacunas Sputnik V, proveniente de Rusia; Sinopharm, originarias de China; y Covishield, oriunda de la India.
Sin embargo, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) otorgó la autorización o el registro de emergencia a la SARS COV-2 (células vero) inactivada, también de China; la ChAdOx1-S, desarrollada por la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca; y la BNT162b2, de Pfizer.