El Ministerio de Relaciones Exteriores presentó una enérgica queja formal ante la Embajada del Reino Unido por la incursión de un patrullero militar en aguas territoriales de soberanía argentina. El gobierno nacional denunció que el buque HMS Medway violó acuerdos de reciprocidad y confianza mutua firmados en la década de 1990.
Cancillería protestó por el paso de un buque militar británico por aguas argentinas
El gobierno argentino envió una queja formal al Reino Unido debido a que el patrullero HMS Medway navegó por aguas nacionales sin dar aviso a las autoridades

El buque británico entró en aguas argentinas sin informar a las autoridades. Imagen ilustrativa.
Foto: redes sociales/Noticias Argentinas.El conflicto diplomático cobró estado público tras confirmarse la presentación de una nota oficial fechada el 13 de julio por instrucción directa del canciller argentino, Pablo Quirno. En el documento formal de reclamo se plasma el rechazo a los desplazamientos realizados a principios de mes por el buque patrullero oceánico HMS Medway, de procedencia británica, el cual se halla prestando servicios de forma ilegal en la región del archipiélago malvinense.
Recomendadas
La travesía de la embarcación militar extranjera fue detectada el pasado 4 de julio. El navío había zarpado desde las Islas Malvinas con el propósito declarado de dirigirse hacia la ciudad portuaria chilena de Punta Arenas para efectuar maniobras logísticas de reaprovisionamiento.
En medio de dicho periplo, la patrulla de la Royal Navy ingresó sin ningún tipo de aviso o consentimiento en el mar territorial correspondiente a las provincias patagónicas de Santa Cruz y Tierra del Fuego, en Argentina.
La violación de los pactos internacionales
La principal queja de las autoridades nacionales descansa en el nulo cumplimiento de las normativas de comunicación recíproca vigentes para el Atlántico Sur.
Desde Cancillería detallaron que estas acciones unilaterales configuran un quebrantamiento directo de las obligaciones y compromisos asumidos por los dos países mediante la firma de las declaraciones bilaterales suscritas entre 1990 y 1991, más precisamente en el marco de los entendimientos de Madrid II.
Tales instrumentos internacionales, diseñados en la posguerra para la consolidación de medidas de confianza mutua en la órbita militar, obligan a informar debidamente y con anticipación sobre el desplazamiento de unidades armadas en áreas de interés común.
De acuerdo con los reportes técnicos provistos por el Comando Conjunto Marítimo a la administración nacional, las notificaciones por parte de las autoridades navales del Reino Unido arribaron casi un día entero después de haberse concretado la navegación en aguas soberanas, lo que restó toda utilidad fáctica a los procedimientos de enlace.
Repercusiones políticas y el reclamo soberano
Los análisis revelaron que el barco británico avanzó profundamente dentro del límite reglamentario de las 12 millas marinas del territorio costero continental argentino. Esto forzó la intervención de la Secretaría de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, que encabeza Paola Di Chiaro, para coordinar la queja diplomática.
Para el gobierno nacional, estas actitudes unilaterales no hacen más que profundizar la inestabilidad política y militar de la región, entorpeciendo cualquier vía diplomática de acuerdo pacífico amparada en las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas. La publicación de la queja formal coincidió temporalmente con manifestaciones públicas del Ejecutivo en defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y sus espacios marítimos circundantes.
El comunicado concluyó con una firme ratificación de derechos históricos, jurídicos y constitucionales sobre el territorio, destacando que la persistencia de bases militares británicas en áreas en disputa prolonga un escenario de constante controversia internacional que la República Argentina busca resolver a través del diálogo bilateral pacífico.