Adriana García asume en la UNCuyo y abre una nueva etapa tras 12 años de conducción radical

La exdecana de Filosofía y Letras llega al Rectorado de la UNCuyo junto a Ana Sisti tras imponerse en un balotaje histórico frente al oficialismo universitario

Editado por Paola Alé
ale.paola@diariouno.com.ar

Durante más de una década, la conducción de la UNCuyo tuvo una identidad política bastante definida: el espacio Interclaustro, vinculado al radicalismo mendocino, se impuso elección tras elección y gestionó la universidad desde el 2014. Este sábado, esa historia cambia de capítulo: Adriana García y Ana Sisti asumen como rectora y vicerrectora de la Universidad Nacional de Cuyo.

El resultado electoral se produjo porque García logró reunir detrás de su candidatura a sectores que habitualmente no transitan juntos la política universitaria. La estrategia la llevó a ganarle en el balotaje al candidato radical, Gabriel Fidel. La nueva conducción llega, además, en un momento particularmente complejo para las universidades públicas, atravesadas por el ajuste presupuestario nacional.

La emoción el día del triunfo en el balotaje de la UNCuyo: García obtuvo más del 53% de los votos frente al candidato oficialista Gabriel Fidel.

Una elección que rompió el pronóstico en la UNCuyo

Adriana García ya había dado señales de que quería disputar el poder universitario. En 2022, como candidata de Compromiso Universitario, había planteado una mirada diferente sobre el modelo de gestión de la UNCuyo, con una propuesta que ponía el foco en las personas y en una universidad más inclusiva.

Tres años después volvió a intentarlo, pero esta vez consiguió construir una alianza mucho más amplia. Encuentro Plural reunió a distintas expresiones del peronismo, sectores kirchneristas, agrupaciones estudiantiles independientes, espacios gremiales y universitarios que cuestionaban distintos aspectos de la conducción que llevaba años al frente de la institución.

En la vereda de enfrente estaba Sumar Universidad, con Gabriel Fidel como candidato a rector. Fidel era el actual vicerrector y representaba la continuidad de la gestión de Esther Sánchez, quien dejaba el cargo después de haber intentado proyectar una nueva etapa de conducción. El resultado terminó mostrando que esa continuidad ya no tenía garantizado el respaldo de la comunidad universitaria.

La elección se resolvió en segunda vuelta el 23 de junio. García y Sisti obtuvieron el 53,24% de los votos ponderados contra el 46,76% de Fidel. La diferencia fue suficiente para producir un cambio que, hasta ese momento, no parecía sencillo: el espacio opositor se quedó con el Rectorado después de más de 12 años de conducción del oficialismo universitario.

El contexto también votó en la UNCuyo

La elección se desarrolló en un escenario que excedía las paredes de la universidad. Durante la campaña, el conflicto entre las universidades públicas y el gobierno de Javier Milei ocupó un lugar central: la discusión por el presupuesto, los salarios docentes y el financiamiento de las instituciones atravesó buena parte del debate universitario.

Ese contexto puso en discusión el rumbo que debía tomar la UNCuyo frente a un escenario nacional adverso. Y también dejó expuesta una particularidad de la elección mendocina: el espacio que llevaba años administrando la universidad estaba asociado políticamente al radicalismo provincial, mientras que el gobierno de Alfredo Cornejo mantenía una relación de alianza con la administración de Milei.

Desde el 2024, las marchas a favor de Universidad Pública se sucedieron en Mendoza y fueron de las más numerosas en contra de las políticas del gobierno nacional.

La disputa, sin embargo, no se explicó solamente por las diferencias partidarias. La política universitaria tiene sus propios códigos y trayectorias, y en ese terreno la pertenencia a la institución, la carrera académica y el reconocimiento construido durante años también pesan.

En ese sentido, Adriana García tenía una ventaja: llegaba al proceso electoral con una trayectoria conocida dentro de la UNCuyo, después de haber sido decana de Filosofía y Letras y directora del Colegio Universitario Central. Fidel, en cambio, era identificado principalmente con la conducción saliente y con la continuidad del esquema que había gobernado la universidad durante los últimos años.

Después del triunfo llegó la transición

El 27 de junio, apenas cuatro días después del balotaje, comenzó formalmente el traspaso de mando. Esther Sánchez recibió en el Rectorado a García, Sisti y Fidel para poner en marcha la transición.

Las primeras imágenes mostraron una escena institucional y cordial, pero el proceso pronto dejó de ser solamente una formalidad. La nueva conducción comenzó a revisar información administrativa, contable y académica para conocer con precisión el estado en que recibía la universidad.

Uno de los principales focos de tensión apareció alrededor de la estructura política de la institución. García puso bajo revisión cerca de 200 cargos, además de contratos recientes y expedientes vinculados con concursos que todavía estaban en análisis en el Consejo Superior.

Esther Sánchez, la rectora saliente, recibió a Adriana García para comenzar la transición, algunos días después del triunfo de García - Sisti en el ballotaje.

Desde el sector que asumirá este sábado se cuestionaron movimientos realizados durante los últimos meses de la gestión saliente y se plantearon dudas sobre algunos pases a planta. La conducción de Sánchez, por su parte, defendió el cierre de su administración y sus balances positivos.

La discusión terminó convirtiéndose en uno de los primeros capítulos políticos de la nueva etapa, incluso antes de que García ocupara formalmente el despacho principal del Rectorado.

El desafío de gobernar después del batacazo

Mientras avanzaba la transición, García comenzó a definir el equipo con el que gobernará la universidad. La nueva estructura contempla siete secretarías y refleja, en parte, la diversidad de los sectores que confluyeron para conseguir el triunfo electoral.

Esa amplitud, que fue una fortaleza para ganar, será también uno de los desafíos de la gestión. La nueva rectora deberá transformar una alianza electoral heterogénea en una conducción capaz de tomar decisiones y administrar una universidad compleja.

Entre las primeras designaciones estuvo la de Adolfo “Toti” Cueto, historiador y esposo de García, quien ocupará la Secretaría General de la UNCuyo.

Pero el desafío más grande estará por fuera de la estructura interna. La nueva conducción deberá administrar una universidad pública en un escenario de restricciones presupuestarias, con salarios docentes deteriorados y una relación tensa entre el sistema universitario y el Gobierno nacional.

La llegada de Adriana García al Rectorado, entonces, no es simplemente el comienzo de otra gestión. Es el cierre de un ciclo político universitario y el comienzo de otro, después de una elección que consiguió alterar un equilibrio que durante años parecía consolidado.

En pocas palabras

  • Adriana García: asume como rectora de la UNCuyo tras imponerse en un balotaje histórico.
  • Fin de ciclo radical: se cierra una etapa de 12 años de conducción del radicalismo en la universidad.
  • Desafíos: la nueva gestión enfrenta un contexto de ajuste presupuestario y restricciones nacionales.
Resumen generado por Thinkindot AI

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