Según la denunciante, María Antonia atendió en la mañana tres llamadas. En la primera, su interlocutor se identificó como contador, y en la segunda un mujer que también dijo ser contadora. La tercera fue una voz femenina que se hizo pasar por la hija de la anciana, y en todas las comunicaciones les decían que tenía 15 días para cambiar los dólares ya que iban a perder vigencia tras ese plazo.
Posteriormente se presentó en el domicilio de la anciana un hombre que fue atendido por la ventana, al que le fue entregada una bolsa con los ahorros, una suma que ronda entre los 48.000 y 50.000 dólares. Luego de esto María Antonia llamó a su hija para decirle que ya había realizado la entrega, y ésta, que no sabía nada del tema, se dio cuenta que su madre había sido estafada y realizó la denuncia.
La investigación de la estafa quedó a cargo de la Oficina Fiscal de esa jurisdicción.