El crimen de Ayelén Arroyo llega a juicio y el acusado es el padre

Roque Arroyo. En 2016 la joven fue asesinada luego de que ella lo denunciara por abuso, también está imputado por violar y embarazar a otra hija.

El 2016 fue para Mendoza un año marcado por los femicidios. Muchos conmocionaron a la provincia. Uno de ellos, y quizás el más particular por la relación de víctima y victimario, fue el de Ayelén Arroyo (19), la joven asesinada por su padre, Roque Arroyo (55). Hoy comienza el juicio por ese caso.

El debate oral se iniciaba este miércoles en la Cuarta Cámara del Crimen. Arroyo será juzgado no sólo por el crimen, sino también por dos causas de abusos que tuvieron como víctimas a sus hijas.

Denunció a su padre

El triste desenlace de Ayelén Arroyo se conoció el miércoles 28 de septiembre del 2016. En las primeras horas de la mañana de ese día una denuncia al 911 alertó a la policía sobre gritos desgarradores en una casa ubicada en la ruta 15, en el barrio Las Rosas, en Ugarteche, Luján. Cuando los efectivos arribaron ya era tarde, la jovencita estaba sin vida, había sido golpeada y apuñalada. Rápidamente los vecinos se enteraron y señalaron al padre de la víctima, Roque Arroyo.

Este sujeto fue detenido minutos después muy cerca de la vivienda donde mató a su propia hija. Desde ese momento prácticamente no hubo dudas sobre su autoría y quedó detenido.

Consumada la muerte de la chica se supo que dos semanas antes ella había denunciado a su progenitor por abusos de vieja data. La causa recayó en el fiscal Fabricio Sidoti, quien la caratuló como abuso simple. El magistrado dictó la exclusión del hogar para el acusado y ordenó que Ayelén fuera sometida a pericias psiquiátricas para determinar la veracidad de sus dichos. Arroyo no fue imputado pero sí se fue de la vivienda, aunque a un barrio cercano de Ugarteche, donde vivió con otros hijos.

Sin embargo, el 28 de septiembre violó la prohibición de acercamiento y atacó a su hija hasta matarla. La policía había hecho rondines en los días anteriores, pero esa mañana nadie vio la presencia del sospechoso en el lugar. Aparentemente enojado porque lo denunció, fue y asesinó a la joven. Ayelén tenía una hija de un año y medio y vivía con un hermano de 11 años.

El crimen comenzó a investigarlo la fiscal Claudia Ríos, que fue sumando pruebas y elementos en contra del asesino. Roque Arroyo fue imputado por homicidio agravado por el vínculo y por femicidio, y en los abusos denunciados se lo acusó de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en grado de tentativa.

Días después se le sumaría otra causa. Luego del crimen otra hermana de Ayelén, Marcela, que vive en Salta, viajó a Mendoza para contar a los investigadores que su padre la había violado y embarazado. Esto fue corroborado mediante un ADN entre el acusado y el niño. Por este hecho quedó imputado de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo.

El hombre fue a prisión y le dictaron la preventiva. Antes sus abogados habían solicitado pericias psiquiátricas para determinar si era imputable, estudios que indicaron que estaba en plenas facultades mentales y consciente de lo ocurrido. Con estas tres imputaciones llega al juicio, en el que probablemente termine condenado a perpetua.

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