El celular del anestesista mendocino que murió por sobredosis, clave para investigar una "red de fiestas"

La Justicia peritará el teléfono de Alejandro Zalazar, que falleció tras consumir propofol y fentanilo. Buscan una organización de "vuelos" con drogas hospitalarias

"FIESTAS DE PROPOFOL": "ESTO ESTIGMATIZA NUESTRA ESPECIALIDAD" - NICOLÁS SEGI, ANESTESISTA

¿Qué buscan en el teléfono del médico anestesista?

La fiscalía ordenó un peritaje exhaustivo sobre las aplicaciones de mensajería (WhatsApp y Telegram) y las redes sociales del anestesista. Los puntos clave de la búsqueda son:

  • Los "viajes" ofrecidos: se sabe que Zalazar utilizaba una jerga técnica para invitar a colegas y conocidos a "volar" o "dormir un rato", en clara alusión al estado de inconsciencia que provocan estos potentes anestésicos.
  • El origen de las drogas: el propofol y el fentanilo son sustancias de uso hospitalario estrictamente controlado. El celular podría revelar quiénes eran los proveedores o qué farmacias de instituciones médicas sufrieron el "goteo" de estas ampollas.
  • Lista de invitados: se investiga si otros profesionales de la salud participaban de estas reuniones clandestinas. El sobreviviente, un residente de primer año, habría confesado que no era la primera vez que se organizaban estos encuentros.

Una mezcla mortal con fentanilo

La autopsia confirmó lo que los peritos de Criminalística sospecharon apenas ingresaron a la escena: Zalazar murió por un paro cardiorrespiratorio provocado por una sobredosis de una combinación de fármacos que solo se utiliza en quirófanos bajo monitoreo constante.

En el departamento se encontraron jeringas usadas y ampollas vacías. Lo que para el anestesista era un método de "desconexión" tras las guardias, terminó siendo una trampa mortal.

El impacto en el círculo médico

El caso ha generado una fuerte conmoción en los hospitales donde García prestaba servicios. "Era un profesional impecable en el quirófano, nadie se imaginaba que fuera de su horario laboral organizaba estas reuniones", comentaron colegas bajo reserva.

Sin embargo, los chats del celular podrían contar una historia diferente. Si se comprueba que existía una estructura para el desvío de estupefacientes hospitalarios, la causa podría escalar hacia una red de narcotráfico de precursores químicos, complicando a más integrantes del sistema sanitario. Por ahora, el teléfono de Zalazar tiene la última palabra.

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