En un hecho insólito ocurrido en Trelew, un árbitro fue detenido en pleno partido el sábado pasado. El motivo: tenía una tobillera electrónica y se agarró a las trompadas con la Policía que custodiaba el predio.
Detuvieron a un árbitro en pleno partido: dirigía con una tobillera electrónica
El árbitro intentó escapar de las garras policiales pero terminó siendo capturado en las mismas canchas donde estaba pitando

El árbitro que fue detenido en Trelew.
El hecho ocurrió en unas canchas llamadas “Marquitos”, en esa localidad patagónica. El árbitro dirigía un encuentro de un torneo amateur pese a que portaba visiblemente una tobillera electrónica.
La policía de Trelew, que prestaba servicios de seguridad adicional en el complejo deportivo, intervino tras un incidente y terminó deteniéndolo ante decenas de jugadores, hinchas y colegas que observaban atónitos.
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Quién es el árbitro detenido en Trelew
El árbitro en cuestión es Gustavo Monsalve, quien se encontraba pitando con total normalidad hasta que se desató una pelea entre jugadores de uno de los partidos. La presencia policial en el predio era rutinaria para evitar desbordes en este tipo de torneos.
El réferi mantuvo primero un fuerte altercado verbal con uno de los efectivos que intentaba separar a los involucrados en la gresca. La situación escaló cuando el árbitro, visiblemente alterado, intentó agredir físicamente a la Policía de Trelew. En ese instante, los efectivos decidieron proceder a su detención por violación al código de conducta en espectáculos deportivos, sumado a los insultos y amenazas proferidos.
Lo que más impactó a los presentes fue el detalle de la tobillera electrónica que Gustavo Monsalve llevaba en su pierna derecha. Fuentes policiales confirmaron que el dispositivo de monitoreo judicial le había sido impuesto en el marco de una causa por violencia de género. Sin embargo, el árbitro contaba con autorización judicial expresa para salir de su domicilio y desempeñar su actividad laboral en los torneos locales.
Al advertir que los efectivos iban a detenerlo, el árbitro intentó escapar. Cruzó corriendo las canchas bajo la mirada de los espectadores y se refugió dentro de un vehículo particular que no era de su propiedad, estacionado en el predio. Permaneció varios minutos encerrado en el auto mientras la Policía de Trelew rodeaba el vehículo y le ordenaba salir. Finalmente, depuso su actitud y fue reducido sin que se registraran heridos ni entre los uniformados ni entre el propio árbitro. Los partidos en las canchas vecinas continuaron sin interrupciones, como si el escándalo no hubiera ocurrido.