Panorama complicado

Se sumó una segunda denuncia por abuso sexual de otra empleada de un comerciante búlgaro

El hombre de 49 años, que tenía un negocio todo terreno en calle Garibaldi, fue imputado en un segundo expediente por abuso sexual

La situación del comerciante búlgaro que fue detenido por un presunto abuso sexual a una empleada es cada vez más compleja. No solamente porque su abogado defensor no se ha presentado en las audiencias clave del expediente, sino también porque se sumó una segunda denuncia por parte de otra menor de edad.

El hombre que es propietario de un comercio ubicado en las inmediaciones del Hospital Central está detenido desde fines de abril pasado. Una empleada del negocio -una especie de polirrubro con fuerte influencia de su Bulgaria natal- aseguró que su jefe la abusó sexualmente con acceso carnal.

El sospechoso fue imputado y la Fiscalía de Delitos Sexuales solicitó su prisión preventiva. Sin embargo, en las dos audiencias que se realizaron para definir si sigue preso o no, su abogado defensor no se presentó. Ahora, la Justicia solicitó al letrado que justifique la ausencia o el comerciante pasará a ser representado por un defensor oficial de pobres y ausentes.

comercio abuso sexual
El comercio donde habrían ocurrido los 2 abusos sexuales.

El comercio donde habrían ocurrido los 2 abusos sexuales.

En paralelo, tras conocerse el caso mediáticamente se sumó una segunda denuncia. Se trata de otra empleada del comerciante, también de 17 años, que relató haber sido tocada en sus partes íntimas cuando se encontraban en el local de calle Garibaldi. En este expediente, el hombre fue imputado por el delito de abuso sexual simple, según confirmaron fuentes judiciales.

La primera denuncia por abuso sexual

El hombre en cuestión -se reserva su identidad por pedido judicial- nació hace 49 años en Sofía, la capital de Bulgaria. La vida llevó a que años después se radicara en Mendoza. En una transitada zona del centro, sobre calle Garibaldi, decidió abrir un comercio con un estilo poco visto en la provincia pero muy común en su país natal. Se trata de una especie de kiosco pero que termina vendiendo de todo, hasta zapatos y ropa de mujer.

Todo marchó con normalidad hasta abril pasado, cuando se realizó una denuncia que apuntó contra el comerciante búlgaro y que tiene como presunta víctima a una de sus empleadas, una adolescente de 17 años.

La acusación sostiene que el 9 de abril el hombre abordó a su empleada menor de edad y la accedió analmente. Se inició un expediente que quedó calificado como abuso sexual con acceso carnal.

Con las primeras pruebas del expediente por abuso sexual, el fiscal de Delitos Sexuales Gonzalo Marzal ordenó la detención del comerciante el 24 de abril pasado y quedó imputado por ese delito por el cual arriesga de 6 a 15 años de cárcel.