Bad Bunny hizo historia como el primer artista latino solista en encabezar el show del entretiempo del Super Bowl, en Santa Clara, California.
Arrancó con hits como "Tití Me Preguntó" y "Yo Perreo Sola", y el escenario fue una explosión de elementos boricuas: campos de caña de azúcar, casitas, jugadores de dominó, piraguas, referencias al apagón post-María con "El Apagón", una boda latina, banderas y mucho más.
Bad Bunny transformó el Levi's Stadium en un barrio de San Juan en un show que incluyó invitados sorpresa potentes: Lady Gaga (hizo un momento salsa con "Die With a Smile") y Ricky Martin, además de cameos de Cardi B, Karol G, Pedro Pascal y otros que bailaban y sumaban a la vibra.
La coreografía fue impecable, la energía altísima y el mensaje final potente: "Lo único más poderoso que el odio es el amor" , con un cierre emotivo en "Debí Tirar Más Fotos".
Pese a la polémica previa (algunos criticaron que fuera en español o su postura política) el show para muchos fue revolucionario, alegre y uno de los más memorables en los últimos años ya que cumplió su promesa de ser "una gran fiesta" y marcó un hito para la cultura latina en Estados Unidos.