Hay conferencia de prensa en el Dallas Stadium. Los periodistas van y vienen buscando la mejor ubicación y los camarógrafos se agolpan para quedar con el lente lo más directo a Lionel Scaloni.
Antes de arrancar con las preguntas de los colegas presentes, Lionel Scaloni le manda un fuerte abrazo al pueblo venezolano, no tiene por qué, cero política, no hay intención ni maniobra encubierta en su frase. Todo es genuino.
El primer interrogante llega de la primera fila, de ahí nace una voz conocida de solo oírla. El que pregunta es un tal Macaya Márquez y explotan los aplausos de los presentes. Sin inventos, el periodista que cumple con su Mundial 18, le pregunta a Lionel Scaloni por Lionel Messi: “Le contesto porque es usted, Enrique. Lionel Messi va a ir al banco de suplentes”.
Es cierto que, al ganar, los ánimos siempre son positivos, pero más allá de eso, da gusto escucharlo a Lionel Scaloni. Siempre con educación, siempre con respeto, siempre con altura y conceptos, algo fundamental en tiempos de redes sociales y noticias efímeras.
No hay distinción para el entrenador de medios ni provincias. No hay interior ni porteños. Es más, en la previa del partido de Austria, le marcó a un importante periodista de un medio grande ante una pregunta que le pareció incómoda.
Lionel Scaloni, en sus tres ruedas de prensa previas a los encuentros que lleva el equipo, les respondió a Martín Palermo, Djalminha, Macaya, Navarro Montoya, pero también lo hizo de la misma manera con periodistas que juntaron el mango para poder llegar hasta acá. Claro que eso debe ser así, pero a fuerza de ser sinceros, no siempre pasa cuando de elite hablamos.
Mientras el contraste de Marcelo Bielsa está en boca de todos post porrazo de Uruguay, en la Selección argentina todo parece ser armonioso. Y la verdad, trabajar de esta manera, siempre es mucho más ameno.
Al irse de la sala de conferencia, Lionel Scaloni agradece y se detiene a sacarse fotos con algunos periodistas que no pueden disfrutarlo seguido, otro gesto que lo acerca a lo terrenal.
Esta es una pequeña parte de su universo de entrenador. Después está la más complicada, la de hacer funcionar al mejor seleccionado del planeta. Ahí también hay masterclass.
