"Y juro por mi vida, no dejaré de amarte", el hit de cada arranque que los hinchas de Independiente Rivadavia entonan en las tribunas del Bautista Gargantini se escucha más fuerte que nunca. Si el amor estuvo en las malas, como no va a estar ahora que la cosecha empezó a dar sus frutos.
El técnico leproso armó un equipo y el todo es lo más importante. Acá no hay un tema menor porque respondió sin su as de espadas en el inicio. Sin Sebastián Villa, la estructura jamás se resintió y eso es un punto más que positivo. Claro que con el retorno del colombiano capitán, el salto de calidad potencia aún más.
Suplantar los nombres propios es la gran virtud de Berti, porque el equipo tampoco se mancó con la salida de Ezequiel Centurión del arco (acierto con el pibe Bolcato) ni con la lesión de otro peso pesado como Alex Arce (bienvenido el nivel de Sartori).
La línea de 5 defensores parece ser inalterable, y el equipo se construye de atrás hacia adelante, con una solidez defensiva que solo tiene 3 goles en contra en la misma cantidad de encuentros y más tres de diferencia de gol. Estos puntos han permitido que el Azul del Parque tome la punta de forma única.
Si bien esto recién comienza, la manija es total y está bien que así sea. Sacando el puesto del arquero, Alfredo Berti mantuvo la base, retuvo a Sebastián Villa y sumó variantes en todas las líneas para hacerle frente a una temporada repleta de objetivos. Para que el amor siga fluyendo.
Sartori, bombero con gol de Independiente Rivadavia
La victoria ante Sarmiento de Junín dejó a la Lepra como líder momentáneo de la Zona B en el Torneo Apertura. El equipo de Alfredo Berti tomó esa ubicación merecidamente dada la agresividad y confianza que se demostrado en cancha a lo largo de estas tres fechas. "Tenemos un grupo muy lindo, que todos tiran para el mismo lado. Hay mucha competencia interna también y eso, quieras o no, en lo individual te potencia. La confianza empieza por la relación grupal que hay puertas adentro", señaló Fabrizio Sartori.
