En ese encuentro cuyos pormenores fueron revelados por el popular programa televisivo "El chiringuito de jugones" y replicados por el diario Sport, Ramos le avisó al presidente del Madrid que no aceptará la oferta del club de renovarle contrato tan solo por un año (el defensor tiene 34) y que por lo tanto "desde ahora" está "dispuesto a escuchar ofertas".
La respuesta de Pérez se encaminó hacia la resignación de perder mediados de año al máximo referente contemporáneo del club, al que le seguirá pagando en lo inmediato
"12 millones de euros, sin ninguna mejora en su salario, porque en tiempos de pandemia no se pueden alcanzar cifras desorbitadas, y por lo tanto, si él consigue un contrato muy superior, se lo entenderá y todos se alegrarán por él".
Pero el impacto de las declaraciones de Ramos desde Madrid alcanzaron con su onda expansiva a Barcelona, donde la mención de Messi al PSG ya estaba sobre la mesa en los últimos días, sobre todo a partir de la llegada como entrenador al club francés de Mauricio Pochettino, "argentino y ex Newell's Old Boys", según remarcaron con temor los medios catalanes ante lo que observan como una alternativa muy viable para "Lío".