El presente de Alexis Mac Allister en Inglaterra atraviesa un escenario particular donde la tirantez dirigencial convive con su elevado rendimiento futbolístico. Tras manifestar públicamente su malestar por la falta de una oferta formal para extender su vínculo con el club, el futbolista de 27 años volvió a demostrar su peso dentro del campo de juego en un compromiso decisivo.
La controversia con la dirigencia de Liverpool y la respuesta de Mac Allister en la cancha
La tirantez entre el jugador y las autoridades de la institución tomó estado público la semana pasada cuando trascendió que no le renovarán el contrato al argentino; ante esto el volante dio a conocer de manera abierta su profunda decepción.
Aquella declaración no tardó en trasladarse al terreno de juego, ya que apenas dos días después le anotó un tanto al Atlético de Madrid en el marco de la Champions League. En esa ocasión, el mediocampista desató un furioso festejo que dejó en claro su mensaje hacia la cúpula directiva, ratificando su capacidad para responder en los momentos de mayor presión.
Esa misma determinación volvió a quedar expuesta en el choque ante Tottenham, donde arrancó desde el inicio y rompió el cero a los 21 minutos de la primera parte. El argentino ejecutó un potente remate que se clavó directamente en el ángulo de la portería rival, abriendo el camino del triunfo con una maniobra de enorme jerarquía individual.
Mac Allister está intratable y fue la gran figura del Liverpool
El mediocampista volvió a integrar el once titular y destrabó el encuentro a los 21 minutos con un brillante remate que se incrustó en el ángulo.
En la segunda mitad, el neerlandés Cody Gakpo estiró la diferencia a los 9' con asistencia de Alexis Mac Allister, pero el elenco visitante, con Marcos Senesi desde el inicio, reaccionó a los 24' del complemento mediante un tanto de Conor Gallagher que le puso suspenso al marcador.
Sin embargo, los comandados por el entrenador español Andoni Iraola abrocharon el pase a la próxima fase en el cierre, gracias a la anotación del húngaro Dominik Szoboszlai tras ingresar desde el banco.
Hay un orgullo competitivo muy particular en el futbolista que responde al desaire con jerarquía pura: lejos de aplacarse ante la falta de una propuesta de renovación, el argentino convirtió la incertidumbre sobre su futuro en el combustible perfecto para un nivel sencillamente intratable.
Mientras en los escritorios la dirigencia posterga las decisiones, en el césped su respuesta es inapelable, transformando cada golazo y cada festejo rabioso en la prueba irrefutable de su profesionalismo.
Al final, no hay mejor estrategia de negociación que hablar con la pelota en los pies, demostrando que la ausencia de un papel firmado no frena a quien tiene la convicción y la categoría para brillar en el máximo nivel.
