Independiente Rivadavia acaba de escribir la página más gloriosa en la historia del fútbol mendocino. El equipo de Alfredo Berti pisó tierras brasileras con un objetivo claro: llevarse los tres puntos de uno de los estadios más imponentes del continente. Y así lo hizo.
Y créanme que se hicieron sentir. Hasta los propios brasileros quedaron atónitos ante el aguante de los mendocinos que coparon Río de Janeiro. Llegaron como pudieron: en avión, micro o autos particulares. Con vuelos directos o escalas eternas. Viajaron desde Mendoza, Buenos Aires, e incluso leprosos que volaron desde Madrid o Miami. Nadie se lo quiso perder.
El que no pudo estar, por el motivo que sea, lo vivió sufriendo pegado a la TV o a Radio Nihuil, vibrando con el relato del Chipi Ríos y los comentarios de Marcos Barrera.
Los hinchas de Independiente Rivadavia y la emoción de pertecener
Es por esto que lo que más emociona, más allá del hito para la provincia, es la emoción del hincha. Incluso antes del banderazo, los fanáticos ya estaban sensibilizados por el solo hecho de estar. De pertenecer. De ser parte del momento más glorioso en la historia de Independiente Rivadavia, el club de sus amores.
Fue conmovedor ver a diferentes generaciones unidas por el mismo sentimiento. El sentimiento azul. Niños con sus abuelos, padres con hijos y grupos de hermanos que tuvieron una cita con la historia. No fallaron. Estuvieron a la altura. Y por eso, emocionan.
El agite de los fanáticos fue interminable. Fue una descarga de energía acumulada durante años, de esas épocas donde Independiente Rivadavia jugaba mirando la tabla de abajo. La de los promedios. Hoy, años más tarde y tras una lucha que parecía interminable, esos abrazos en el Maracaná lo curaron todo.
La emoción perdurará en el tiempo. Todos los que estuvieron este miércoles 15 de abril de 2026 alentando a Independiente Rivadavia, el día de mañana mirarán sobre sus hombros y volverán a sensibilizarse. No es para menos: formaron parte de la jornada más gloriosa del fútbol de Mendoza.
El día después del Maracanazo
Tras los festejos en el Maracaná los hinchas retornaron, todos juntos y de forma ordenada, al sector 5 de Copacabana. Y allí, poco a poco, fueron desconcentrando.
Este jueves, con la resaca de haber conseguido el triunfo más importante para el fútbol de Cuyo, los hinchas de Independiente Rivadavia continúan de festejo. Y lo harán por un largo tiempo.
"Pensar que jugábamos con Juventud de Pergamino para no descender al Argentino B", "No puedo dejar de llorar. Somos historia, somos la Lepra", "Tantos años en las malas y ahora haciendo historia", son algunas de las miles de frases que resuenan en Río de Janeiro.
