El fútbol muchas veces regala momentos de gloria eterna que quedan grabados para siempre, pero lo que pasa después del retiro es, para muchos, una historia muy diferente. Esto es lo que le sucede a una figura del mundo River, que supo tenerlo todo pero hoy tiene otra realidad.
De futbolista de River a remisero: la nueva vida de Héctor Ártico
Su paso consagratorio por el club de Núñez le permitió hacer una diferencia económica importante y comprarse nada menos que siete departamentos en el barrio de Belgrano.
Pero ese pasar holgado se derrumbó con el paso de los años debido a situaciones muy duras. Por un lado, afrontar el costoso tratamiento médico de su padre frente a una enfermedad brava, que lo empujó a vender gran parte de sus propiedades.
Por el otro, una separación conflictiva lo dejó sin los inmuebles que le quedaban. Sin un solo departamento propio y lejos de los lujos de las canchas, aquel viejo futbolista decidió arremangarse y salir a ganarse la vida manejando un remís, primero en Buenos Aires y más tarde en Córdoba.
Su historia hoy demuestra que, más allá de los títulos y las fortunas que se esfuman, lo único que realmente sostiene a flote a una persona es la cultura del trabajo, aquella que Ártico siempre tuvo incorporada, según él, desde muy chico.
