Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia, en diálogo exclusivo con el programa Días distintos de Radio Nihuil develó una insólita historia que vincula el éxito del equipo con la presencia de "duendes de jardín". Lejos de una simple superstición, el empresario narró una serie de eventos que comenzaron en 2006 y que, según él, traen energías positivas al club.
Daniel Vila contó una historia que une a los seres mágicos con la Lepra.
La historia de Daniel Vila que se transformó en la cábala de Independiente Rivadavia
Daniel Vila y Gustavo Arancibia decidieron gastarle una broma a Sandra. Compraron dos duendes de jardín y los colocaron estratégicamente en el estudio de Canal 7. El mendocino recordó que Sandra no se lo tomó de la mejor manera y expresó entre risas: "Me reputeó, me reputeó"; sin embargo, luego trasladó los pequeños guardianes a su oficina, específicamente en su jardín.
Fue entonces cuando Daniel Vila notó una serie de "casualidades" positivas que coincidieron con la presencia de los duendes: "Todo esto me empezó a suceder a partir de que los duendes estaban acá mirándome todo el día".
Al ver los resultados, y enfrentando un momento flojo de Independiente Rivadavia en 2006 decidió incorporar más duendes, pero esta vez pintados con la camiseta del club. Estos fueron llevados por el utilero al costado del banco de suplentes durante los partidos de local.
La influencia de los duendes se extendió. Cuando el equipo enfrentaba dificultades como visitante Daniel Vila instruyó al utilero a hacer viajar a los duendes en una caja de madera, de forma secreta. Los jugadores, al principio sin saberlo, comenzaron a darse cuenta de la presencia de los duendes y los adoptaron, incluso dándoles besos.
Este ritual se mantenía en completo silencio, sin que los fanáticos de la Lepra lo supieran.
Daniel Vila lleva los colores de Independiente Rivadavia en la piel.
Los duendes de Daniel Vila regresaron en 2023 con una racha triunfal
La historia tomó un giro inesperado en 2023, cuando Daniel Vila regresó a la presidencia de Independiente Rivadavia. Su esposa Pamela David, ajena a esta tradición, compró un duende de jardín en Pinamar, lo que Vila interpretó como una señal. Poco después, camino al primer partido del club en Mar del Plata, él y Beto Rez Masud encontraron y compraron más duendes en la peatonal, justo antes de una victoria crucial por 2 a 1 contra Aldosivi.
Daniel Vila enfatiza que nunca se hizo una campaña para que los fanáticos de la Lepra adoptaran esta creencia: "El hincha los adoptó mágicamente". Para él, los duendes no son solo figuras decorativas, sino que "le trajeron energías positivas" al club, una convicción que se "transmite al hincha, se transmite a los jugadores".
Una anécdota que, sin duda, añade un toque místico y sorprendente al reciente éxito de Independiente Rivadavia, los responsables de conseguir la primera estrella nacional al fútbol mendocino cuando consiguieron la Copa Argentina.
