El Gran Premio de Hungría dejó un sabor amargo para Franco Colapinto. Luego de una clasificación el sábado en la que logró avanzar a la Q2 y asegurar la 13.ª posición de salida, el argentino mantenía la ilusión de pelear cerca de los puestos de puntuación.
Franco Colapinto se mostró muy indignado
Desde el inicio de la prueba, el auto del argentino mostró dificultades para mantener un ritmo competitivo. Colapinto cedió posiciones en los primeros giros y la apuesta estratégica por montar neumáticos duros en la vuelta 16 tampoco dio los resultados esperados: el piloto cayó temporalmente al fondo del pelotón antes de recuperar terreno hasta asentarse definitivamente en la decimoquinta ubicación.
Al concluir la competencia, Colapinto expresó su malestar por el comportamiento del auto y la imposibilidad de pelear más arriba: "Largué bien. Después, me quedé trabado en la (curva) 1, detrás de Pierre. Cuando frené en la 4, se me movió mucho el auto. Fue muy lento, se me corrió",
"Fue una pena eso. Me quedé trabado atrás de ellos. Igualmente, no tenía ritmo", expresó el argentino.
"Con el balance, que me estaba costando mucho, patinando mucho, deslizando atrás y adelante, no tenía nada de grip", agregó.
El piloto bonaerense dejó en claro que la falta de velocidad de curva y el desgaste prematuro de las gomas condicionaron por completo su actuación, evidenciando los problemas que aún debe resolver la escudería francesa de cara a los próximos compromisos de la Fórmula 1.
