Análisis y opinión

Crisis educativa: ¿es la repitencia una solución al mal desempeño escolar?

En Mendoza 26.000 estudiantes de secundaria deberán volver a hacer el año. El impacto es más notorio en tercero. Además más de 4.000 alumnos abandonaron los estudios

Las estadísticas nacionales e internacionales están de acuerdo en que la repitencia no sirve para rescatar a un chico, para lograr que se supere. Pero el debate se abre cuando numerosas voces sostienen que eliminarla sería sinónimo de facilismo.

El índice de repitencia junto a la deserción escolar posiblemente son los dos indicadores que reflejan la necesidad de realizar transformaciones profundas en el Nivel Medio. Los últimos datos estadísticos del Ministerio de Educación de la Nación, que son del 2018, arrojan que solo el 54% de los alumnos que ingresan a la escuela secundaria logra egresar en el tiempo previsto.

El otro dato que preocupa aún más es que el 46% de los adolescentes repite o abandona la escuela en algún momento de su trayectoria. Y muchas veces esta segunda decisión es consecuencia de la primera.

Permanencia en lugar de repitencia

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En el tercer año de la secundaria se produce el filtro.

En el tercer año de la secundaria se produce el filtro.

Recordemos que en 2021 la Dirección General de Escuelas (DGE) comenzó a utilizar el término de “permanencia” en lugar de “repitencia” justamente para evitar la deserción escolar, la estigmatización y que los chicos logren asimilar los conocimientos como se espera. Aunque como vemos, por los resultados, -podrían ser peores hay que admitirlo- a pesar del cambio de término, la idea no siempre resulta.

Muchas veces se explica la repitencia en respuestas que caen en la sospecha sobre los estudiantes y sus capacidades cognitivas, emocionales, motoras y ajustadas a ideologías de los dones y méritos que jerarquizan a los alumnos. Pero desde hace tiempo los investigadores y educadores se deshicieron de esos prejuicios y analizan la incidencia de múltiples factores asociados al fracaso escolar: como el contexto social de origen, la asimétrica formación y rotación de docentes, la cantidad de chicos por curso, la infraestructura edilicia, los recursos pedagógicos, los métodos de evaluación que propone la escuela y el ausentismo prolongado. Estos factores impactan de distinta manera ocasionando desiguales rendimientos escolares que siempre afectan más a los chicos pobres y vulnerables.

Una de cal y otra de arena: sube el número de chicos que termina el secundario pero son menos los que obtienen empleos de calidad

Según un informe del Observatorio de Argentinos por la Educación y CIPPEC, con autoría de Esteban Torre y Vanesa D'Alessandre, Víctor Volman, Eugenia Orlicki y Martín Nistal, a partir de las cifras de la Encuesta Permanente de Hogares entre 2003 y 2021 la proporción de estudiantes de 13 a 17 años fuera de la escuela cayó de 9,5 en 2003 a 3,4 por ciento en 2021: una mejora de 6 puntos porcentuales. Además la cantidad de chicos que asisten al secundario aumentó 14 puntos porcentuales. Los datos muestran que el 92 % de los adolescentes concurren al nivel.

Sin embargo, hubo una caída en el acceso a los empleos. En la franja etaria de 25 a 29 años con secundaria completa pasó del 40 por ciento en 2006 a 33 por ciento en el 2021. Es decir que si bien aumentó en forma sostenida la cantidad de jóvenes que obtuvo título secundario no encontraron el correlato en mayores oportunidades laborales.

Dos de cada diez alumnos deberán repetir el año

En Mendoza, la Dirección General de Escuelas dio el dato a partir de los casos de estudiantes que no lograron aprobar las materias pendientes hasta el 31 de marzo.

Las estadísticas son similares a las del 2021 cuando se les dio la posibilidad de pasar debiendo tres espacios curriculares. Hoy se aceptan solo dos.

En la secundaria orientada sobre 74.000 alumnos, 14.000, es decir el 19%, deberán permanecer en el año.

En las escuelas técnicas de una matrícula de 39.000 chicos, 8.000 repitió. Esto es el 20 por ciento.

Mientras, en las instituciones privadas de 32 mil estudiantes, sólo 4.000 no lograron pasar, lo que representa el 11 por ciento.

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Emilio Moreno, director de Educación Secundaria en Mendoza.

Emilio Moreno, director de Educación Secundaria en Mendoza.

Emilio Moreno, el director de Educación Secundaria de Mendoza, dijo al programa Mediodía de Radio Nihuil, que están conformes con los resultados porque se está saliendo de la pandemia y hubo que ir modificando la normativa para acompañar a los chicos en sus trayectorias.

Y como para ir justificando el tropezón, explicó: “Recordemos que en el 2020 el 100% de los chicos promocionó, por así decirlo, después teníamos que empezar a regular y volver a la normalidad y ahí decidimos que promocionarán con 3 espacios curriculares pendientes de aprobación y hasta 5. Y este año volvimos al régimen académico del 2019 donde dice que se promociona con dos espacios curriculares”.

El funcionario reconoció que a pesar de los efectos de la pandemia, donde se vieron muy perjudicados los aprendizajes de los estudiantes, Mendoza está un punto por debajo del año pasado.

“Si comparamos con las mismas reglas de juegos que teníamos en el 2019, tenemos un 14% más de matrícula y en un 3% más de promoción. Por lo tanto, estamos convencidos de que estamos en el camino correcto y que son muy buenos los resultados, no bajamos el umbral del 80% de promoción. Recordemos que históricamente ese umbral era del 65% y se ha ido aumentando año tras año, en el 2019 fue del 78% y el año pasado llegamos al 82,5%. Pero bueno, con una cierta flexibilidad en la cantidad de espacios curriculares” admitió Moreno.

¿Qué hacemos para que los chicos no repitan y menos aún abandonen la escuela?

Cuando el chico repite entran en juego muchas frustraciones que a veces son irreversibles. Su autoestima baja, se vuelven a enfrentar con los mismos contenidos del año anterior, de la misma manera. ¿Por qué si se hace lo mismo del año pasado obtendrá mejores resultados?. Además no olvidemos que el chico que repite pierde su marco social porque no solo cambia de compañeros sino que en algunos casos hasta se debe mudar de escuela.

Como ocurre en todo el país, en Mendoza, las materias o espacios curriculares que presentan mayores trabas para los alumnos son las tradicionales Matemática, Lengua y Lengua extranjera y es por las dificultades en la comprensión lectora. Tema que hemos abordado en otras columnas.

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Y otro de los mayores inconvenientes se presenta en tercer año donde hay una mayor cantidad de alumnos que no logran pasar de curso.

Pero para Moreno uno de los mayores problemas es el ausentismo: “14.000 que tienen permanecer tienen un alto grado de inasistencia. Y ese es un problema grave que tenemos, que hay que revertir y no depende directamente de la escuela, sino también de los padres y la conciencia de los chicos. Cuando el chico acumula muchas inasistencias, después es muy difícil que pueda retomar y aprobar los espacios curriculares. Muchas inasistencias es prácticamente la no promoción del año.

Contó que hay chicos en la provincia que faltan tres días seguidos y luego les cuesta mucho retomar. “Cuando faltan dos o tres clases seguidas, un espacio curricular ya está perdido, o sea, le cuesta mucho continuar” detalló Moreno.

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La capacitación a docentes para el Sistema de Alerta Temprana.

La capacitación a docentes para el Sistema de Alerta Temprana.

Por eso la DGE puso en marcha el Sistema de Alerta Temprana (SAT). Es una herramienta de apoyo a la política educativa, vinculada al sistema de Gestión Educativa Mendoza (GEM) y diseñada para anticipar la interrupción de las trayectorias escolares. Lo que les muestra a los equipos directivos y supervisores son los estudiantes que tienen riesgo de abandono y analizar las causas y a la vez proponer diferentes estrategias para que el chico sea acompañado en su trayectoria y no se vaya del sistema educativo.

Como detallamos más arriba, la cuestión socio económica no es un dato menor. La falta de recursos y la incorporación al mercado laboral por la pérdida del poder adquisitivo de la familia atentan contra el rendimiento escolar.

Según una encuesta de Unicef del 2022 1 de cada 4 adolescentes trabaja.

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Pero sospecho que hay otros factores que atentan contra el buen rendimiento como el aburrimiento o los métodos de enseñanza. Los chicos se aburren en la escuela. Esta afirmación podría no ser preocupante, dado que la escuela nunca esperó ser un lugar de diversión. Sin embargo el interés por aprender se va diluyendo en la medida en que caen las representaciones sociales acerca de la escuela y los procesos de enseñanza y aprendizaje. Se diluye también el interés porque las propuestas de las actividades escolares son poco significativas desde el punto de vista lógico, psicológico y social.

Los chicos van a la escuela como quien va a hacer un trámite mientras muchas instituciones mantienen con resistencia sus viejos postulados. Esta distancia entre el sentimiento del chico y la postura de la escuela produce una tensión que no se resuelve con propuestas didácticas mejoradas ni simples innovaciones sino que hay que reinventar las prácticas.

“Las prácticas pedagógicas en la mayoría de las escuelas han cambiado muchísimo. Hay escuelas que van hasta los sábados porque los chicos sí quieren ir. Seguramente también siguen existiendo las prácticas pedagógicas antiguas, donde los chicos se aburren, pero nosotros seguimos insistiendo en los proyectos integrados, donde se parte de un interés propio de los chicos y cuando se lleva adelante las prácticas pedagógicas, los chicos quieren asistir” sostuvo Moreno.

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Quizás lo que está faltando en el sistema educativo argentino es la capacidad y la voluntad de buscar un modelo alternativo para lograr que los chicos aprendan los básicos como Matemática y Lengua y aquellos contenidos que se requieren para una secundaria orientada o técnica.

Según datos del CIPPEC de 2021 (asociado a lo que miden las pruebas PISA) del Banco Mundial, en la Argentina y en América Latina, 7 de cada 10 jóvenes de 15 años no alcanzarían un nivel mínimo de rendimiento, es decir, comprender un texto de extensión moderada, un indicador que antes de la pandemia, estaba en 52%. Y como venimos diciendo, probablemente esta pérdida de aprendizajes sea mayor en los estudiantes con niveles socio económicos más bajos por las dificultades para acceder a una educación a distancia durante la no presencialidad.

Por eso la idea de la repetición es un predictor de peores aprendizajes ya que estadísticamente si un chico repitió no hay garantía de que porque esté más años en la escuela le va a ir mejor. Hay consensos internacionales en que la repitencia no sirve para rescatar a un chico y lograr que salga adelante. Pero estas ideas chocan contra las culturas institucionales, incluso de las propias familias y de los alumnos que creen que que abolir la repitencia es “hacerles fácil” el camino” es decir sinónimo de facilismo.

Quizás esta posibilidad no se dé con una resolución ministerial sino a partir de numerosos debates en el seno del ámbito escolar, intercambios de ideas pedagógicas para generar un cambio cultural lo que llevará tiempo y consensos.