No fue mucho lo que se explayó sobre la relación de la provincia con la nación el gobernador Alfredo Cornejo en su discurso del 1° de Mayo. Apenas señaló que Mendoza (así lo dijo) acompaña el modelo económico que está desarrollando el gobierno de Milei, y no mucho más.
Distintos parecidos: distingamos palabras y hechos de los gobernantes
Alfredo Cornejo y Javier Milei en determinadas cuestiones de fondo tienen diferencias que son sustantivas
La identificación de Cornejo con el actual proceso de reformas económicas es lógica porque coincide en lo básico con los cambios estructurales que él mismo encaró desde que asumió su primer mandato; fundamentalmente en lo que respecta a la baja del gasto público para lograr el equilibrio fiscal y con menor presión impositiva.
Respecto de otras variables como inflación, políticas monetaria y cambiaria, acuerdos de libre comercio, desregulaciones y unas cuantas más son resortes exclusivos de la nación. Pero en lo que ha pasado por el Congreso, Cornejo ha ofrecido el apoyo de los legisladores de Cambia Mendoza; por caso, la Ley Bases, el RIGI y la reforma laboral. De hecho, el gobernador mendocino es uno de los puntales en el Consejo de Mayo auspiciado por Milei.
Sin embargo, en determinadas cuestiones de fondo las diferencias son sustantivas. El rol del Estado es una de ellas. El punto no es menor, por cuanto los servicios gestionados por el gobierno local contrastan con la deserción de la gestión libertaria en educación, salud y otras áreas sensibles, donde el Estado mendocino interviene, promueve, fomenta o protege. La inversión pública en infraestructura y en otras áreas relacionadas con el desarrollo provincial es una muestra palmaria de concepciones opuestas.
En cuanto a la coincidencia principal, se basa en la preponderancia que ambos gobiernos le dan al sector privado como generador de riqueza.
El discurso del gobernador en la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura, con sus menciones y omisiones, deja sentados los preceptos ordenadores de la tarea gubernamental, motivos de adhesiones y críticas de los diferentes actores de la política.
La sintonía con el gobierno libertario, además del orden fiscal y macroeconómico, se extiende a cálculos electorales relacionados con el poder y la gobernabilidad. Lo que aún está por verse es si la provincia podrá sacar partido de la afinidad, más allá de la necesidad de inversiones que se alientan desde la estabilidad, las normativas conducentes y la previsibilidad a largo plazo.
Mendoza no podrá despegar aisladamente, sin un marco de crecimiento nacional que le dé sustento. En forma paralela, es imperioso recuperar recursos que se quedan en la Nación y en otras provincias privilegiadas en el reparto, lo que requiere una estrategia liderada por el gobernador.
Aunque en su discurso no hizo referencia a este aspecto vital para la provincia, Cornejo ha aludido al tema en otras circunstancias. Se trata de una empresa difícil por lógicas resistencias, pero dejar de intentarlo sería prolongar un perjuicio que lleva décadas para los intereses de los habitantes de nuestra provincia.




