Este domingo 22 (El Loco, en el lenguaje quinielero) firmaremos el contrato para la entrada de nuevos inquilinos a la Casa Rosada. Nosotros, los dueños, entregaremos ese inmueble, en locación, por 4 años, con opción a otro período similar, y "en el estado en que se encuentra".
Casa Rosada, se alquila, en el estado en que se encuentra, por 4 años

La Casa Rosada espera por el nuevo presidente.
La letra chica del acuerdo advierte que no se aceptarán traspasos a terceros ni devoluciones antes de tiempo. Los locatarios han revisado las instalaciones, se han declarado conscientes del estado poco óptimo en que se hallan, y han aseverado que las devolverán en condiciones aceptables.
¿Por qué quieren aferrarse a ella si no está en buenas condiciones? Simple. Porque todos dicen que ahí está la espada del poder. ¿O no vieron nunca He Man? ¿Tampoco tienen presente la serie "Bandido" de reciente estreno?
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Muchos otros inquilinos afirman más o menos lo mismo, pero de manera más coloquial y hasta brutal. El poder real, afirman, es tener la sartén por el mango, cortar el bacalao y quedarse, a través de algunas malas artes, con la mejor parte. Eso sí, tratando de evitar controles.
Comentan los graciosos de café que tres de esos locatarios se han dejado ganar por la versión de que existe en la Rosada un aleph, o sea un punto desde el cual se puede observar el universo. Estiman que eso les otorgará un poder portentoso para adelantarse a los acontecimientos.
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La zaranda
La inmobiliaria realizó una primera selección, a la que llamó PASO, en la que sólo quedaron cinco de los que estuvieron interesados. Tres varones y dos mujeres. Luego usó un cedazo más fino que le ha permitido definir que las chances son sólo para tres: la Dama, el Tigrense y el León.
En el camino quedaron varios interesados a los que no les alcanzó ni para el 2% de la garantía. Gente con malos antecedentes, tóxica, densa. Anotamos a algunos para no olvidarnos: Guillermo Moreno, Raul Castells y Alejandro Biondini.
Ahora los cientistas sociales aconsejan tener "flexibilidad cognitiva". Es lo que deberíamos poseer, se supone, para decidir a quién estamos metiendo en la sede de Gobierno que debemos tutelar.
Los que buscan Casa
Uno de los postulantes al que los de la inmobiliaria le atribuyen más chances se llama León, es de verba inflamada y guaranga, y se vende como incontaminado a la hora de alquilar. Dice que al estar (nosotros, los dueños) jugados y sin fichas, tendríamos que tomar decisiones más creativas y audaces respecto de nuestra propiedad.
Sugiere que hagamos "la gran Thelma y Louise", que nos tiremos al precipicio, porque si no, nos vamos a seguir clavando. Para él, todo tiene que explotar. ¿Con todos adentro? ¿O habrá una VIP para que la gente linda pueda salvarse de las llamas? Es más: quiere que en el contrato le incluyamos la opción de compra de la Rosada. No, estimado, le dijeron, 4 añitos y te rajás. ¿No aprendiste de Donald y de Jair que duraron sólo un período porque se les fue la mano autoritaria?
El Tigrense, otro probable inquilino, porta otras características.Tiene historial como inquilino. Incluso ya estuvo en Casa Rosada como gerente de Gabinete. Es pariente político de esos dos que están terminando el contrato actualmente y que en esta ocasión se han borrado. Administra el área económica y asegura que cuando tenga todo el poder las cosas van a ser muy distintas.
El Tigrense se esfuerza por diferenciarse y ya promete, si le arriendan la Casa a él solo, que sobrevendrá una etapa de unión y progreso. Es, de los tres postulantes, el que la lleva más difícil porque tiene que apagar este incendio (inflación del 12% mensual, dólar blue en torno a los $1.000) y a la vez prometer que con él como N°1 las cosas van a ser distintas.
Los de la inmobiliaria le han pedido a la Dama de este trío una legión de avales y garantías que ella está buscando entre los indecisos y los que no fueron antes a votar. Los sondeos y encuestas le retacean fervores pero ya se sabe que esas mediciones se equivocan fiero y tupido. En las PASO fue segunda, un piso interesante. Muchos le habían advertido, sin suerte, que no hiciera una interna tan descarnada y feroz con su primo de CABA, quien también quería quedarse con la Rosada.
La Dama es briosa y en su primer envión les dijo a los de la Inmobiliaria: "si no es todo, es nada". Los de la inmobiliaria le recordaron que entre los postulantes ya había uno que estaba más desatado que ella y entonces entendió que debía volver a un estilo más creíble, más sustentable, más republicano. Volvió con su primo y buscó de sofrenar a su padrino, uno que ya habitó la Casa Rosada y que le jugaba en contra.
Conclusión: La mesa está servida, las cartas están echadas, y lo que no acaece en años, sucede en un rato. La ciudadanía va a ir hoy hasta la Inmobiliaria y va a disponer a quién se le alquila. Menos mal, porque a veces más se cansa el que mira que el que juega.
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