Elecciones 2023

Por primera vez, la Argentina vota en un escenario de tres fuerzas con las mismas chances 

El país elige entre Javier Milei, Patricia Bullrich y Sergio Massa, quienes en las PASO quedaron separado por menos de 3 puntos . Un repaso por todos los comicios argentinos

Con perdón de Myriam Bregman y Juan Schiaretti, dignos competidores de estas Elecciones 2023, la opinión pública ya hizo su corte: este domingo competirán sólo Javier Milei, Patricia Bullrich y Sergio Massa por la Presidencia de la Nación. Por primera vez en la historia de nuestra república hay tres tercios totalmente definidos y con chances muy similares de ganar. En la PASO quedaron a menos de tres puntos entre el primero y el tercero, pero sus frentes representan a 20 millones de personas.

Corría mayo. Mucha gente hablaba de que, después de varios meses, Cristina Kirchner rompería el silencio con una entrevista en un canal de cable. Esa noche no anunció su candidatura a la Casa Rosada, como algunos todavía pretendían, pero sí lanzó un augurio que terminaría siendo más que preciso: "Es una elección de tercios; lo importante es entrar al ballottage”. En su boca y con once simples palabras se rompía el histórico peronismo – antiperonismo de la Argentina.

Competitividad en pardas. ¿Por qué? La primera respuesta es simple: era el pronóstico desde hacía mucho tiempo. La decantación lógica para tantas décadas de polarización era que alguien o algo les pasara por el medio. Los políticos siempre lo aventuran con esa fórmula bien gráfica y aquello terminó por consolidarse como una realidad en estos años, con Milei a la cabeza de tal tercera opción.

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Bullrich en su cierre de campaña con la militancia, a principio de semana.

Bullrich en su cierre de campaña con la militancia, a principio de semana.

Los motivos se superponen. En primer lugar, bajó el caudal de votos del peronismo. Tras lograr la victoria en 2019, los comicios legislativos de hace dos años catalizaron el malestar que había postpandemia para con el Frente de Todos. Los 34 puntos, casi diez por debajo de Juntos por el Cambio- fueron el preanuncio de lo que sería su cosecha en la PASO ‘23, y también su bajo techo en ciertas provincias. Mendoza incluida.

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La mirada del votante

A esa fuga de votos justicialistas, que ya de por sí señaló la pérdida de fuerzas para una de las entidades históricas, se sumó el proceso vivido en la vereda de enfrente: por primera vez desde que surgió Cambiemos en 2015, a la coalición le tocó dejar de ser la única protagonista en las antípodas del poder. La oposición -la gente que vota oposición- se dividió y dio lugar, no a expresiones pequeñas, balcanizadas y sin poder de fuego -como en 2007 y 2011- sino a un surgimiento tan grande y sorpresivo como el ultraliberalismo que hoy compite.

Dentro de esta causa también hay análisis por hacer. El período de Mauricio Macri como presidente de la Nación es uno de los elementos que pudo jugarle en contra a Juntos por el Cambio. No específicamente por defecciones de su gobierno, sino porque, precisamente, viene de gobernar.

Es que, al ojo crítico del votante enojado, JxC ya no le pareció inmaculado, sino marcado por ser una fuerza que viene de pasar una temporada en el poder. Bajo esa mirada unidimensional e incompleta, aquello los empardó con el Frente de Todos, ya que parte de los que votan a la otra opción opositora ponderan justamente que los espacios tradicionales son “lo viejo”, y que su preferencia es “lo nuevo”. Y eso es lo que le ponderan.

Aunque implique un peligroso nivel de inexperiencia.

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Massa, junto a la militancia de cara a la ronda final.

Massa, junto a la militancia de cara a la ronda final.

Por último, mientras Unión por la Patria mostró durante sus cuatro años de gestión fuertes tensiones internas -que le valieron algunos hitos muy recordados, como los desaires al Presidente de la Nación, llamado “ocupa, mequetrefe, atrincherado” por una diputada oficialista-, la unión del PRO, la UCR y otros partidos también exhibió intensa vida interna en estos años. Sobre todo en 2023, de cara a las PASO que enfrentaron a Patricia Bullrich con Horacio Rodríguez Larreta. Fricciones que, solucionadas o no de cara a los votos necesarios este domingo, pueden haber influido en que la torta se dividiese en tres.

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Historia de los tres tercios

En 1916, las primeras elecciones bajo la Ley Sáenz Peña, la contienda fue desigual: Hipólito Yrigoyen rompía con la seguidilla de siete presidencias seguidas del Partido Autonomista Nacional (PAN) y dejaba segundo al candidato de ese partido: el sanjuanino Ángel Dolores Rojas, quien además era gobernador de su provincia. Los números no quedaron nada cercanos: 47 puntos para Yrigoyen, 25 para el PAN y 18 para Lisandro De La Torre, del Partido Demócrata Progresista. Se inauguraba lo que ahora se rompió: o uno bien arriba, lejos, o dos polarizando. Nunca tres.

La UCR, es sabido, repetiría seis años después. Tampoco hubo escenario de tercios. Marcelo Torcuato de Alvear les sacó 23y 40 puntos porcentuales%, respectivamente, a sus dos perseguidores: Norberto Piñero, del Partido Comunista, y Nicolás Repetto, del Partido Conservador de Buenos Aires. En las siguientes volvería Yrigoyen y ya con tendencias plenamente polarizadas: Argentina eligió entre él y Leopoldo Melo, de la Unión Cívica Radical Antipersonalista.

El escandaloso fraude en las elecciones de 1931, ya post primer golpe de Estado del siglo XX, las hace a duras penas mencionables; pero lo importante es que tampoco hubo trinidad electoral: dos perdedores de las intentonas anteriores –De La Torre y Repetto- se unieron en la Alianza Civil, pero sin éxito y finalizando muy lejos del primero, Agustín P. Justo. Los comicios siguientes, de 1938, los ganaría Roberto Marcelino Ortiz. Ningún tipo de paridad entre tres fuerzas: el tercero, otra vez Repetto, sacaría menos del 10% de los votos que obtuvo Ortiz; quien por otra parte moriría cuatro años más tarde, dieciocho días después de renunciar a la presidencia.

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Perón ganó las tres elecciones en las que se presentó.

Perón ganó las tres elecciones en las que se presentó.

Juan Domingo Perón desde luego que no afrontó escenarios de tres. De hecho, en la primera elección que ganó -a la fórmula Tamborini – Mosca, de la Unión Democrática-, sólo contendieron dos fuerzas. Al binomio de Ricado Balbín y Arturo Frondizi lo vencería en 1951, pero el tercer puesto quedó otra vez rezagado: fue para un tímido 2% del diputado Mercedino Reynaldo Pastor (Partido Demócrata). Tampoco hubo tres tercios.

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Desde los ‘50 hasta la democracia

Fuerte polarización hubo también en las elecciones del 23 de febrero de 1958. Frondizi contra Balbín: la Unión Cívica Radical Intransigente contra la Unión Cívica Radical del Pueblo, los que habían sido fórmula, ahora enfrentados entre sí -volverá a pasar más adelante-. ¿El tercero? Lejísimos: Lucas Ayarragaray, del Partido Demócrata Cristiano, con menos del 4%.

La elección de 1963 fue una de las que más podría decirse que tuvo tres tercios parecidos. Fue la que consagró al doctor Arturo Umberto Illia: 31% para él; 20% para Oscar Alende de la UCRI, y 17% para Pedro Eugenio Aramburu; quien venía de gobernar tras el golpe a Perón y sería, como es sabido, asesinado siete años después. Fue la más pareja después de la que consagró a Néstor Kirchner 40 años más tarde.

Héctor Cámpora le sacó casi 30 puntos a Ricardo Balbín en uno de los comicios sobre los que más se ha escrito en la historia: los de marzo de 1973. Se consolidaba entonces que habría balotaje entre el PJ y la UCR, pero Balbín renunciaría a competir en él. El tercero ese domingo fue Francisco Manrique, quien había sido ministro de Bienestar Social de Alejandro Agustín Lanusse.

El ex presidente Raúl Alfonsín.
Ricardo Alfonsín, vencedor en 1989.

Ricardo Alfonsín, vencedor en 1989.

No hubo escenario de tres, como obviamente tampoco lo hubo en las elecciones de septiembre, cuando Perón -tras casi veinte años proscripto- venció con el 61% de los votos a los mismos segundo y tercero de los comicios anteriores, Balbín y Manrique, y se erigió por última vez como presidente de la república.

Las siguientes elecciones son mucho más recordadas en el tiempo. Desde la vuelta de la democracia no hubo jamás, como lo habrá este domingo 22 de octubre, un escenario de tres fuerzas tan compactas, tan cercanas, como las de Milei, Bullrich y Massa. La Argentina está hoy ante un fenómeno histórico.

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No son tres tercios; son cuatro cuartos

Lo dijeron varios analistas: en realidad, es una elección de tres tercios si se piensa en nombres propios, pero si se desmenuza a fondo el ecosistema político, en realidad son cuatro cuartos: debe considerarse que los que no votaron por nadie fueron, en realidad, la primera fuerza en las elecciones PASO. Esto, tomando a los que lo hicieron en blanco o nulo junto a los que directamente no acudieron a las escuelas. Tomando tendencias históricas, especialistas consideran que la participación podría crecer entre el 6 y el 11% respecto a agosto.

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Milei, Bullrich y Massa.

Milei, Bullrich y Massa.

El eje está en los pocos puntos que los distanciaron entre sí en las primarias, la más acertada y cara de todas las encuestas. Si esas tendencias han seguido rumbos similares, estamos ante una elección que tiene dos horizontes inciertos: ni Milei tiene asegurado el primer puesto, ni ninguno de los que pueda meterse en balotaje tiene asegurado ganarlo. Algo más parecido a la segunda vuelta del 2015 y no a la de 2003, que no se hizo porque quien obtuvo el primer puesto entendió que no podría mantenerlo.

Con un pueblo insatisfecho, el rol del Estado como discusión central y un contraste de enfoques sobre cómo caminar hacia el futuro, las urnas de este domingo desafían todas las expectativas y pronósticos posibles.

Pero gane quien gane, este 22 de octubre ya está en los libros. Serán las elecciones más reñidas de nuestra historia.

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