La Fiscalía pidió que los monjes del Cristo Orante sean juzgados por el delito de abuso sexual en perjuicio de un joven seminarista, caso que comenzó a ser investigado en 2009 y derivó en un largo proceso judicial que incluyó el pago de una indemnización millonaria y un fallo de la Suprema Corte de Justicia que anuló un sobreseimiento de 2022.
Tras un fallo de la Corte, la fiscal pidió que los monjes del Cristo Orante sean juzgados por abuso
El juez Gabriel Bragagnolo decide si los monjes del Cristo Orante van a juicio por abuso sexual o si son sobreseídos definitivamente, como pidió el defensor

El monasterio Cristo Orante de Tupungato, epicentro de una denuncia e investigación por abuso sexual.

Durante una audiencia realizada en el Polo Judicial, la fiscal del Valle de Uco, María Eugenia Gómez, pidió al juez Gabriel Bragagnolo que anule el primer sobreseimiento de los monjes Oscar Portillo y Diego Roque Moreno en el caso de abuso sexual y disponga que sean juzgados a puertas cerradas por tratarse de un delito de instancia privada.
Recomendadas
Abuso sexual en el Cristo Orante: se define el futuro de los monjes
El futuro procesal de los monjes del Cristo Orante quedó en suspenso hasta nuevo aviso porque el juez Bragagnolo dispuso un cuarto intermedio para analizar los planteos y estudiar el expediente judicial y así decidir entre juicio y sobreseimiento.
A la audiencia del miércoles asistieron todas las partes involucradas: los monjes del Cristo Orante lo hicieron personalmente mientras que el denunciante -que hoy tiene 34 años- participó a través de una plataforma virtual.
Más información acerca del caso no se revela por tratarse de un delito de instancia privada.
Abuso en el Cristo Orante: asuntos internos y condena
La denuncia por abuso sexual contra los monjes del Cristo Orante se convirtió en un hecho complejo que involucró al Arzobispado de Mendoza y derivó en una condena civil a pagar $18 millones a modo de indemnización por daños y perjuicios.
La Curia mendocina recibió la denuncia del joven seminarista e inició un proceso canónico que derivó, en épocas del arzobispo Carlos María Franzini, en que el monje Oscar Portillo fuera sancionado como una amonestación y Diego Roque Moreno fuera suspendido durante 8 años en la función de rector del Cristo Orante.
Otra consecuencia colateral: la Iglesia -ya por orden del arzobispo Marcelo Colombo- clausuró toda actividad religiosa en el monasterio, cuyas instalaciones -propiedad de privados- son utilizadas con fines exclusivamente turísticos.
Y un detalle que no pasa desapercibido en la comunidad de Tupungato: los monjes siguen viviendo en las instalaciones donde, de acuerdo a la denuncia penal del joven seminarista, se produjeron los graves episodios de abuso sexual.