Justicia Federal

Le negaron la excarcelación al Chato Álvarez, el último abogado detenido en la causa contra Walter Bento

El letrado de 43 años está acusado de gestionar al menos tres casos de coimas para liberar a presos por contrabando. Creen que es peligroso para la investigación si queda libre

Hace 15 días que Luis Francisco Chato Álvarez (43) está privado de su libertad acusado en la causa judicial más resonante de Mendoza en los últimos años: el expediente contra Walter Bento. La defensa del abogado alvearense solicitó la excarcelación pero un juez decidió mantenerlo detenido porque puede tener actitudes peligrosas para el desarrollo de la investigación.

El Chato Álvarez reclamó su libertad argumentando principalmente que por los delitos que le imputan puede recibir una condena excarcelable en un futuro. Además, su defensa alegó que el hombre siempre ha estado sometido a proceso, incluso cuando estuvo imputado por falso testimonio en un principio de la megacausa y se encontraba libre.

El dictamen del fiscal federal Dante Vega fue negativo y así también lo resolvió el juez Eduardo Puigdéngolas. El magistrado tuvo en cuenta la gravedad de los hechos que le acusan, que incluye "pactos de silencio, grandes intereses en juego y una organización con jerarquías que no está desarticulada, por lo que le pueden brindar cobertura para eludir la Justicia, intimidar testigos o influir en los otros imputados".

Tras el rechazo de la excarcelación, la defensa del Chato Álvarez podrá insistir con su libertad ante la Cámara de Apelaciones de Mendoza.

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El juez federal Walter Bento sigue en el ojo de la tormenta.

El juez federal Walter Bento sigue en el ojo de la tormenta.

El hombre está imputado como miembro de la asociación ilícita que lideraría el juez Walter Bento y por tres hechos de coimas en Mendoza. Todos los sobornos habrían sido en la famosa Causa del Chino, que tiene a varios empresarios imputados por millonarios contrabandos de mercadería. En concreto, el Chato Álvarez habría gestionado las coimas para Sebastián Palumbo, José Rodríguez Núñez y Daniel Martínez Pinto. Los dos primeros lo confesaron en una declaración espontánea que hicieron a mediados de diciembre y hasta aportaron pruebas que los respalden, como mensajes telefónicos, lo que provocó que la causa estuviera en secreto de sumario durante un puñado de días.

Para el fiscal Dante Vega, era el asesinado Diego Aliaga -supuesta mano derecha de Bento- quien ofrecía la libertad de los detenidos a cambio de coimas. En caso de no prosperar, Francisco Chato Álvarez era la alternativa para ir a negociar el cobro de miles de dólares. Su número de teléfono -con característica de Buenos Aires- estaba agendado en el celular de Aliaga y del propio Bento. Incluso con este último tuvo un intercambio de mensajes en la aplicación Telegram que fueron borrados por el juez, por lo que no se puede saber su contenido.

Al Chato Álvarez también lo complican unos mensajes que le envió el presunto contrabandista coimero Daniel Martínez Pinto a Diego Aliaga, donde le decía que "mi vieja le firmó al Chato y no le vamos a fallar. El Chato me dice de firmar una hipoteca pero me parece demasiado. Decile que no me presione más, por favor". Para la Fiscalía Federal, hacía referencia a la entrega de un departamento en forma de soborno. Incluso se comprobó con los registros del Servicio Penitenciario que Álvarez visitó a Martínez en el penal en 16 ocasiones sin ser su abogado oficial.

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Daniel Martínez Pinto está acusado de contrabando.

Daniel Martínez Pinto está acusado de contrabando.

Coimas en Mendoza

A mediados de 2020 el supuesto empresario Diego Aliaga estuvo desaparecido y luego fue encontrado asesinado. Más allá de la conmoción por su crimen, comenzó a levantarse el rumor de que el hombre tenía contactos para sacar a presos de contrabando y narcotráfico en la Justicia Federal. A fines de ese año, un sospechoso de financiar una narcobanda fue detenido y en su teléfono celular se encontraron conversaciones que alimentaron esa hipótesis.

El fiscal federal Dante Vega estuvo siguiendo la pista hasta que decidió ordenar allanamientos, detenciones e imputaciones que se concretaron el 5 de mayo pasado. Dentro de los sospechosos se encontraba el juez federal Walter Bento, su esposa Marta Boiza y un puñado de abogados. Un mes después la causa tuvo una segunda ola de imputaciones que incluyó a miembros de la Policía de Mendoza. En tanto que a mediados de diciembre el juez fue imputado por tres casos más de coimas en Mendoza, que incluyeron la detención del abogado Chato Álvarez y la formalización de otros sospechosos.

En líneas generales, la pesquisa sostiene que Walter Bento lideraba una organización ilícita dedicaba a gestionar coimas para darle beneficios a presos, tales como arrestos domiciliarias o la libertad. Aliaga era mano derecha del magistrado y junto a un grupo de abogados coordinaban las tareas en la presunta banda. La investigación también tiene imputado al juez y a su esposa por lavado de activos y enriquecimiento ilícito.

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