Tienen 22 y 23 años. Son primos hermanos. En los últimos días de abril, luego de más de un año de un trabajo tecnológico de hormiga, quedaron detenidos. Los pesquisas creen que con su corta edad lograron montar una banda criminal para realizar una megaestafa que involucró robo de datos de tarjetas de crédito, consumos por casi $28 millones y desvíos para ocultar los fondos. Ahora, se definirá si siguen alojados en la penitenciaría.
La denuncia de Mercado Pago que terminó en una megaestafa: pishing, criptomonedas y los primos García
El modus operandi de la banda criminal que cometió estafas al robar los datos de más de 2.000 tarjetas de crédito y débito mediante un sofisticado mecanismo
Gastón Sebastián García Soto (23) y Marcos Agustín García Gasques (22) pasaron de ser dos jóvenes de buen pasar económico a estar alojados en la cárcel Cerrito, ubicada en San Rafael. A fines de abril se realizaron múltiples allanamientos que fueron el punto cúlmine de una denuncia presentada en junio de 2025 por Mercado Pago, el gran perjudicado económicamente en la investigación.
La fiscal de Delitos Económicos Gabriela García Cobos los imputó como organizadores de asociación ilícita y más de 800 hechos de defraudación por el uso de tarjeta de crédito. El martes pasado se realizó una audiencia donde solicitó la prisión preventiva, es decir, que sigan alojados en la cárcel mientras avanza la pesquisa.
El abogado defensor, Facundo de Oro, solicitó la libertad de sus clientes, incluso bajo una fianza de $10 millones. En la cumbre judicial planteó que los jóvenes no eran los líderes de la banda ni quienes planificaron la megaestafa y que deberían estar en la calle como los otros imputados en el expediente. El juez David Mangiafico resolverá la situación en los próximos días.
El paso a paso de la megaestafa
La acusación sostiene que el 24 de septiembre de 2023, Gastón García pagó una suma de $28.000 para posicionar y publicitar en Google dos páginas apócrifas que había creado. Se trataba de una falsa web de Registro de Infractores al Deber de Votar y otra del Parque de la Costa. La dirección de los sitios eran casi similares que las originales. La idea era que las víctimas ingresen a esos sistemas y carguen los datos de sus tarjetas de crédito o débito creyendo que estaban pagando multas o entradas para ese parque de diversiones. Esta maniobra se conoce como pishing.
Una vez que los estafadores digitales tenían en su poder los datos de las tarjetas, comenzaba el robo del dinero. Lo hacían a través de usuarios creados en Tecito o Cafecito, que son plataformas donde se aceptan donaciones, muy utilizadas en campañas de financiamiento colectivo. Los hackers cargaban los datos de las tarjetas en cuentas de Mercado Pago y de esa manera realizaban los descuentos.
En el lapso de un mes se realizaron 1.887 operaciones de este tipo, de las cuales 1.051 fueron aprobadas y en 836 los propietarios de las tarjetas alcanzaron a cancelar el consumo. Hubo casi 3 mil intentos más que terminaron rechazados. El gran perjudicado de la maniobra fue Mercado Pago, quien debió asumir el costo de los $27 millones que se alcanzaron a sustraer de las tarjetas de crédito o débito.
El desvío de los fondos tras las estafas
La Fiscalía de Delitos Económicos cree que había otro paso clave en el fraude: el desvío de fondos. A través de billeteras virtuales, como Lemon o Brubank, los estafadores comenzaban a transferir el dinero, compraban criptomonedas y lo recirculaban para que se pierda su rastro. Incluso uno de ellos lo colocó en un plazo fijo del Banco Nación.
En esta etapa quedaron imputados Franco Gabriel Videla, Cristian Andrés Soto, Agustín Adrián Jimenez, Enzo Lucas Pra y Nicolás Barro. La fiscal sostiene que eran miembros de la banda criminal. Su tarea era recibir el dinero sucio y derivarlo a otras cuentas que, finalmente, quedaban en manos de los primos García. El beneficio de estas "mulas": se quedaban con una comisión de la estafa. En sus casos no están detenidos ya que la calificación permite una pena excarcelable.






