La relación entre Walter Bento y Diego Aliaga, quien fuera asesinado a mediados de 2020, es una de las claves más importantes en el megajuicio contra el magistrado por el presunto cobro de coimas en Mendoza. Para la Fiscalía, el ex agente aduanero era la mano derecha del juez federal para conseguir los millonarios sobornos. En tanto que para la defensa, se trató de una relación ocasional por ser vecinos de barrio. Este miércoles una testigo se refirió al respecto y contradijo la versión aportada por Bento.
El dato que aportó la novia de Diego Aliaga y que contradijo una versión de Walter Bento
Hace dos meses, en las primeras jornadas del debate, el juez Walter Bento brindó su declaración y explicó la relación que mantenía con Diego Aliaga. El magistrado aseguró que lo conocía al hombre porque solía desfilar por los pasillos de Tribunales Federales -ya sea como testigo, denunciante o imputado en causas vinculadas al contrabando- y que luego esa relación se profundizó ya que se mudó al barrio Palmares, donde vive.
Si bien nunca se refirió a un vínculo de amistad, Bento admitió que Aliaga lo trataba de "Doctorazo" y que "me dijo que se dedicaba a la compra-venta de automotores, que se podía encargar de la venta de la camioneta y que no me iba a estafar. Fue hasta su domicilio, al rato apareció en mi casa con un papel de consignación que firmamos y se llevó la camioneta".
Este miércoles se presentó a declarar en el debate María Belén Velasco, quien era la novia de Diego Aliaga y una de las últimas personas en verlo con vida aquella mañana de julio de 2020 en que desapareció. La mujer fue consultada en varios puntos por parte de la Fiscalía, pero particularmente hicieron hincapié en el medio de vida de Diego Aliaga, quien ostentaba lujosos gastos. La testigo, que conoció al hombre desde 2014 hasta que fue asesinado, indicó que "era aduanero y prestamista".
El fiscal federal Dante Vega le consultó si además de esas tareas también se dedicaba a la compra-venta de vehículos, tal como declaró el juez federal Walter Bento y el propio hermano de Aliaga, Gonzalo. "Que yo sepa no compraba ni vendía vehículos", dijo la mujer, aunque agregó que "él contaba lo que quería".
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A lo única situación similar que hizo referencia Velasco es que Diego Aliaga brindaba préstamos por los cuales tomaba como garantía el vehículo de los deudores hasta que cancelaban el importe.
Por otro lado, indicó que su novio solía sentarse a tomar café en calles Pedro Molina y España, es decir, en las inmediaciones de Tribunales Federales. Aunque no pudo decir con quién se juntaba en esos momentos, puede ser un dato importante ya que algunos testigos declararon que ese era uno de los centros de operaciones de Diego Aliaga para solicitar las coimas a familiares de presos.
Coimas en Mendoza y su vínculo con Walter Bento
A mediados de 2020 el supuesto empresario Diego Aliaga estuvo desaparecido y luego fue encontrado asesinado. Más allá de la conmoción por su crimen, comenzó a levantarse el rumor de que el hombre tenía contactos para sacar a presos de contrabando y narcotráfico en la Justicia Federal. A fines de ese año, un sospechoso de financiar una narcobanda -Walter Bardinella Donoso- fue detenido y en su teléfono celular se encontraron conversaciones que alimentaron esa hipótesis.
El fiscal federal Dante Vega estuvo siguiendo la pista hasta que decidió ordenar allanamientos, detenciones e imputaciones que se concretaron el 5 de mayo de 2021. Entre los sospechosos se encontraban el juez federal Walter Bento, su esposa Marta Boiza y un puñado de abogados. La investigación no cesó allí ya que hubo otros avances e imputaciones a medida que pasaban los meses.
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En líneas generales, la pesquisa sostiene que Walter Bento lideraba una organización ilícita dedicaba a gestionar coimas para darles beneficios a presos, tales como arrestos domiciliarias o la libertad. Aliaga habría sido la mano derecha del magistrado y su trabajo era contactar a las personas que caían presas por causas de contrabando o narcotráfico. El hombre les ofrecía los beneficios a cambio de jugosas coimas que eran pagadas en dólares y hasta en inmuebles. Luego comenzaban a ser representados por alguno de los abogados acusados que presentaban escritos para que el magistrado dictaminara la salida de la cárcel.
El fiscal Vega cuenta con un centenar de testigos para sostener su acusación, además de mensajes y llamadas -generalmente mediante la aplicación Telegram- donde los sospechosos hacían referencia a los sobornos y al juez Bento con algunos eufemismos. Del otro lado, los abogados defensores sostienen que es una causa que fue armada contra el magistrado por cuestiones políticas.
Por otro lado, la acusación consideró que Walter Bento y su clan familiar se enriquecieron y lavaron el dinero que provenía de las coimas. Prueba de ello, según la Fiscalía Federal, son los centenares de viajes que realizó el matrimonio durante los últimos años, las propiedades y vehículos que adquirió y los fondos de comercios en que invirtió.
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