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Lesa humanidad

Aumentaron las condenas de los excomisarios que se apropiaron de la nieta 127 en la dictadura

Armando Fernández (82) y su colega Abelardo Garay (68) ahora deberán pasar 15 y 10 años detenidos respectivamente por adulterar la identidad de una bebé recién nacida en la ESMA

Editado por Sebastián Salas
salas.sebastian@diariouno.com.ar

Ambos fueron comisarios durante la última dictadura militar. Uno de ellos se apropió de una bebé recién nacida de una mujer que estaba secuestrada en la ESMA. El otro fue testigo formal de su inscripción en un registro civil de Mendoza. Años después, ambos fueron condenados por apropiarse del reconocido caso de lesa humanidad de la nieta 127 y ahora agravaron la condena en su contra.

En marzo de 2021 comenzó el juicio contra el excomisario Armando Fernández (82), su esposa Iris Yolanda Luffi (69) y su colega Abelardo Garay (68). A fines de ese año, fueron condenados a 10, 5 y 8 años, respectivamente, por haberse apropiado de la hija recién nacida de María del Carmen Pichona Moyano y Carlos Poblete, una pareja de desaparecidos durante esa etapa oscura.

El juicio reconstruyó que Fernández y Luffi inscribieron en un registro civil de Dorrego a la bebé como hija biológica, con la anuencia como testigos de Garay y Eduardo Smaha -este último falleció por eso no llegó a juicio-.

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María del Carmen Moyano y Carlos Poblete, secuestrados y desaparecidos en 1977.

Pese a que ese fallo fue histórico, ya que se convirtió en el segundo caso de apropiación de bebés durante la dictadura que terminó con condenas en Mendoza, la Fiscalía Federal presentó un recurso de apelación y logró el visto bueno de la Cámara Federal de Casación. Por una cuestión técnica legal, para la acusación la sentencia debía ser bajo otra calificación legal que prevé penas más graves.

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El organismo judicial accedió al pedido y volvió a remitir el expediente al Tribunal Oral Federal de Mendoza para que dicte un nuevo pronunciamiento pero como "delito continuado".

De esta forma, Armando Fernández fue condenado a 15 años de cárcel por retención y ocultamiento de una menor de 10 años, alteración del estado civil de una menor de 10 años y falsedad ideológica de documentos públicos destinados a acreditar la identidad.

Abelardo Garay recibió 10 años de prisión por retención y ocultamiento de una menor de 10 años, y coautor de alteración del estado civil de una menor de 10 años y falsedad ideológica de documentos públicos destinados a acreditar la identidad. En tanto que Iris Luffi falleció antes de conocerse el nuevo fallo.

Fuentes judiciales detallaron que antes de conocer la nueva sentencia, Armando Fernández tomó la palabra y dijo "madre no es quien los trae al mundo, si no quien los cría". En tanto que los apropiadores nuevamente condenados se encuentran bajo la modalidad de arresto domiciliario.

Lesa humanidad

El 19 de diciembre de 2007 Abuelas de Plaza de Mayo brindaban una conferencia anunció que se había logrado recuperar la identidad de la nieta 127. Se trata de la hija de María del Carmen Pichona Moyano y Carlos Poblete, una pareja que desapareció en San Juan -antes habían vivido en Mendoza- durante la última dictadura militar.

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La nieta se había criado bajo el ala de represores. Según se probó en el juicio, el propio Armando Fernández fue quien la apropió un par de días después de nacer en la ESMA, el centro clandestino de detención radicado en Buenos Aires que es considerado el más grande y cruento de ese período oscuro.

La chica fue inscripta el 7 de julio de 1977 en un registro civil de Dorrego. Armando Fernández dijo ser su padre y Yolanda Luffi, su madre. Testigos del acto fueron los expolicías Abelardo Garay y Eduardo Smaha -este último falleció por eso no llegó a juicio-.

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Los acusadores sostienen que el matrimonio no presentó nunca un certificado médico del nacimiento de su supuesta hija e incluso Armando Fernández jamás se tomó licencia por paternidad en su trabajo.

El caso tiene la particularidad de que la nieta 127 mantiene un vínculo afectivo con la familia de los presuntos apropiadores. Si bien aceptó someterse al estudio de ADN en su momento y está en contacto con una de sus tías biológicas, decidió mantener el apellido Fernández hasta el día de hoy.

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