Este lunes comenzó el juicio a Andrés Di Césare (26), imputado por el presunto femicidio de Julieta González, una joven de 21 años que en septiembre de 2016 fue asesinada y abandonada en una ripiera. El acusado arriesga la pena máxima en caso de ser encontrado culpable y aseguran que hay pruebas contundentes en su contra.
Esta será la segunda vez que se intenta dar curso al juicio para condenar o no a Andrés Di Césare, el imputado por femicidio por presuntamente haber matado a Julieta González.
A pesar de que la defensa apeló las medidas solicitadas por la Fiscal de Homicidios Claudia Ríos en cada audiencia, finalmente este lunes comenzó el debate por uno de los femicidios que más impacto tuvieron en la provincia.
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Cabe recordar que este crimen se cometió en la misma semana en la que se produjo el triple femicidio del Trapiche y el crimen de Janet Zapata, por el que condenaron a prisión perpetua a quien entonces era su pareja, Damián Minati.
Respecto del caso González, la abogada de la querella indicó que abundan las pruebas contra Di Césare.
Por un lado, debajo de las uñas de Julieta se halló ADN de Di Césare y, además, se hicieron pruebas en los celulares y computadoras y se supo que había estado revisando páginas para averiguar cómo se podía ocultar un cadáver por tres días y cómo borrar rastros de ADN.
En esta primera jornada atestiguarán 10 personas y todo indica que serán contundentes las declaraciones en contra de Andrés Di Césare por la muerte de González.
El caso
Julieta González, con quien el acusado mantenía una relación informal, desapareció en la tarde de 21 de septiembre de 2016 y su cadáver fue hallado golpeado y maniatado en Cacheuta, cerca del penal de Almafuerte, días después.
Para los investigadores, la víctima fatal le había dicho que estaba embarazada de él, aunque mintió. Di Césare había buscado en su teléfono celular cómo deshacerse de un cadáver y si un feto perduraba para realizar un cotejo de ADN. Incluso se hallaron sus rastros genéticos debajo de las uñas de la joven, lo que indica que ella se defendió ante el ataque.
El imputado declaró en la causa y admitió haber protagonizado una discusión con González, a quien golpeó en la nariz, pero luego se retiró y nunca más fue vista con vida.
