Mientras se espera que la Suprema Corte de Justicia resuelva un punto clave, la Justicia le negó la prisión domiciliaria a Andrés Di Césare (23), el único sospechoso de haber asesinado a Julieta González (21) en septiembre de 2016.
Este viernes se realizó una audiencia ya que la fiscal de Homicidios Claudia Ríos había solicitado una prórroga en la prisión preventiva. En contraparte, la defensa del acusado solicitó que continúe el proceso en prisión domiciliaria.
Ni una ni la otra. El juez Jorge Coussirat rechazó la solicitud de la fiscal entendiendo que el plazo se vence el próximo 11 de abril. Y por otro lado también negó la domiciliaria -algo que ha ocurrido en varias etapas de la investigación- considerado que no ha variado la situación del expediente.
La muerte de Julieta González es el único de los tres femicidios ocurridos en esa semana trágica de septiembre de 2016 que resta resolver ya que los casos de Janet Zapata (29) y Ayelén Arroyo (19) tienen a sus asesinos condenados.
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¿Por qué ha demorado tanto entonces? La fiscal lleva más de un año y medio intentando discutir la causa en juicio oral y público pero no lo ha logrado por distintos planteos de la defensa. El último está en manos de la Suprema Corte de Justicia desde hace meses.
Los representantes legales de Di Césare argumentaron que las pruebas que ofreció la magistrada en la última audiencia preliminar no se encuentran fundados. Resta que el máximo tribunal de Justicia se expida al respecto para que se ponga fecha al debate.
Discusión, golpe y muerte
Julieta González, con quien el acusado mantenía una relación informal, desapareció en la tarde de 21 de septiembre de 2016 y su cadáver fue hallado golpeado y maniatado en Cacheuta, cerca del penal de Almafuerte, días después.
Para los investigadores, la víctima fatal le había dicho que estaba embarazada de él, aunque mintió. Di Césare había buscado en su teléfono celular cómo deshacerse de un cadáver y si un feto perduraba para realizar un cotejo de ADN. Incluso se hallaron sus rastros genéticos debajo de las uñas de la joven, lo que indica que ella se defendió ante el ataque.
El imputado declaró en la causa y admitió haber protagonizado una discusión con González, a quien golpeó en la nariz, pero luego se retiró y nunca más fue vista con vida.
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