Test político crucial para Macri con los gobernadores

El martes se reunirá con los mandatarios para discutir la quita de subsidios y el ajuste para llegar al déficit cero 2019.

Tras la crisis del dólar y la promesa al FMI (Fondo Monetario Internacional), sujeta aún a su aprobación, de llegar al déficit cero el año que viene, el Gobierno nacional de Mauricio Macri enfrentará este martes un test político crucial para sostener la gobernabilidad: la reunión con todos los mandatarios provinciales para acordar el Presupuesto 2019.

La discusión girará ni más ni menos en cómo se reparte la plata (un tema siempre espinoso) entre los Estados nacional y provinciales para el año que viene. Pero, además, lo gobernadores sospechan también que la Casa Rosada querrá rediscutir algunos números de lo que queda del 2018.

En la Rosada justamente será el cónclave donde el encuentro no sólo tendrá que ver con el dinero sino, y fundamentalmente, con las señales políticas, que por estas horas pueden ser un salvavidas o una lápida para el Presidente.

De hecho, hay rumores dando vueltas de que algunos gobernadores peronistas no estarían dispuestos a sacarse una foto con Mauricio Macri tras el encuentro aunque haya acuerdo con la Nación.

Ya se sabe que el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, anticipó que no asistirá y enviará a un funcionario. Lo mismo dio a entender Alberto Rodríguez Saá desde San Luis.

En el peronismo mendocino, algunos consultados por Diario UNO que están en contacto permanente con la liga de gobernadores del PJ anticiparon que salvo algún caso puntual, los mandatarios provinciales asistirán.

Una voz autorizada que pidió el off afirmó: "Está claro que los gobernadores quieren que el Gobierno nacional llegue hasta el final de su mandato, y tarde o temprano se llegará a un acuerdo porque no pueden permitirse no aprobar el Presupuesto ya que los afectará directamente a ellos".

No cabe duda de que la suerte de las provincias está atada a la de la Nación. Los fondos de la coparticipación federal ocupan la mitad o más de los ingresos con los que los gobernadores pagan los gastos locales de sus gestiones.

Pero, a la vez, los mandatarios del PJ no quieren absorber un ajuste totalmente condicionado por el FMI.

Dicen en el Justicialismo de las provincias (y no son los kirchneristas) que "esta es la última que le perdonamos a Macri, otra crisis más y tendrán que resolverlo ellos".

Se quejan desde el peronismo que la actual crisis era previsible porque nunca hubo en marcha un plan económico y se ha vivido de prestado.

Por eso, las conversaciones que mañana tengan los gobernadores, convocados por el propio presidente Macri a la Casa Rosada, y sus referentes, esto es el jefe de Gabinete Marcos Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, estarán condimentadas con un gran pase de facturas.

Como maneje el Gobierno nacional la publicidad de los actos de esa reunión será según los especialistas, una tarea quirúrgica.

Resulte lo que resulte del encuentro, desde la oposición y el oficialismo coinciden en que ni Macri ni el gobierno nacional pueden quedar o parecer más debilitados.

Mendoza acompañará

Diario UNO intentó consultar al Gobierno de Mendoza qué asuntos llevará para debatir en esa reunión, pero no hubo respuesta.

Igual no es difícil deducirlo si se toman como referencia los últimos actos del gobierno de Alfredo Cornejo, durante la semana pasada.

El mandatario estuvo todo el tiempo junto al presidente durante su visita a Mendoza y antes salió a dar todo su apoyo cuando el dólar volaba por arriba de los $40 y la Rosada anunciaba renegociar con el FMI.

Luego, cuando llegaron las novedades de la Nación, confirmadas por los ministros de Cornejo, de que se eliminarían los subsidios para el transporte público de pasajeros que llegan a todas las provincias y los que soportan la tarifa social eléctricas, el Gobierno provincial salió a decir que adhería a la decisión y que las arcas provinciales estaban en condiciones de afrontar los $1.350 millones anuales que Buenos Aires dejaría de enviar para ambos servicios.

La predisposición mendocina no sería igual en todas las provincias. Incluso en las propias de Cambiemos, como la Provincia de Buenos Aires que gobierna María Eugenia Vidal.

De hecho, 48 horas después de anunciar que no enviarían más los subsidios para la tarifa social eléctrica, el gobierno de Mauricio Macri dio marcha atrás y la suspendió.

La versión más fuerte es que tomó esa medida cuando sacó cuentas de profundo impacto que tendría en su distrito insignia, la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, en la oposición especulan que podría ser una jugada para usar como pieza de negociación en el cónclave de mañana con los gobernadores.

Mendoza, en principio, no llevaría ningún pero sino un "adhiero" a las iniciativas de ajuste que mañana despliegue el Gobierno nacional.

Con los gobernadores de la oposición, en cambio, está por verse qué pasará. Por los dichos de los peronistas mendocinos que están cerca de ellos, no van con aires destituyentes pero tampoco dispuestos a "la cirugía sin anestesia", como le gustó repetir en los '90 al ex presidente Carlos Menem. Mañana, será hacer equilibrio en la cuerda floja.